sábado, 21 de octubre de 2017

Handia

Si fuera más alto, el chiste se hacía solo.

No es frecuente ver cine en euskera, y menos de este nivel. Handia nos cuenta la historia del legendario Miguel Joaquín Eleizegui, un verdadero gigante gipuzcoano de mediados del S. XIX que sobrepasaba holgadamente los 2 metros y medio de estatura.

Contada en varios capítulos, y desde la perspectiva de su hermano Martín, nos cuenta el origen y final de este coloso, recreando muy bien la época en la que se desarrolla y consiguiendo a veces un aire como de cuento. Pero aunque está contada desde el punto de vista de Martín, también está muy pensada para hacernos empatizar con Joaquín, con cómo debía de ser sentirse un monito de feria, un monstruo de circo, y la necesidad de encajar, el deseo no conseguido de ser como los demás. 

La verdad es que sin entrar a hacer una crítica más sesuda, debo decir que me ha gustado mucho y me ha sorprendido, ya que fui por ir, pero me he encontrado con una película de muy buena calidad (y muy lograda a la hora de hacer que parezca que el actor protagonista mida lo que mide su personaje). Eso sí, el euskera en el que está rodada es a veces "serra, serrau", hasta el punto en que tengo que confesar que en algunos momentos de la película se me iban los ojillos a los subtítulos. 

Para añadir, esta película está promocionada, por lo que la entrada solo cuesta 4 euros, menos de lo que cuesta un katxi de kalimotxo. Y puede sorprender. "Oiga, que no parece cine vasco", que dirán algunos...

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