sábado, 11 de febrero de 2017

Moana (Vaiana)

Me parece un poco ridículo el cambio de nombre, pero bueno.

Película de Disney, y aunque tarde, tocaba verla. Aquí la historia se va a la Polinesia, para narrar en forma de cuento como Moana, la hija del jefe de la tribu, debe embarcarse en un peligroso viaje para deshacer una maldición que asola a su pueblo, ayudada por el mismo que la desencadenó; el presuntuoso semidiós Maui.

A nivel argumental no se han complicado demasiado la cabeza, usando una historia muy Disney, y que funciona perfectamente, volcando los esfuerzos en darnos un regalo para la vista, con una fotografía espectacular (aunque nadie se va a sorprender a estas alturas por esto) y un clásico instantáneo de un nivel aceptable, que si bien no llega al de los grandes clásicos (donde sí legaba, por ejemplo Zootrópolis), consigue dar el callo e instalarse en una zona media-alta.

Gran parte del éxito de esto lo tienen los secundarios, con un elenco de bichos monos y majos que encabeza, sin duda el cerdito Pua, al que se le echa de menos más presencia, o el tatuaje móvil de Maui, que tiene momentos muy graciosos. También hay que destacar a los simpáticos Kakamora, esos piratas con cabeza de coco que se convierten, en cuanto aparecen en pantalla, en la respuesta de Disney a los minions.

El gorrinico, de lo mejor de la película.

Otra cosa que tiene también Moana, que es muy Disney, tiene también mucha canción, algunas de ellas bastante pegadizas, y también bastante humor, sobre todo con algunas coñas con las que Disney se ríe de sí misma, como la genial frase "llevas vestido y te sigue una mascota: eres una princsa", o la inevitable escena posterior a los créditos, donde se chotea de la escasa carisma de uno de los personajes. En ese sentido, por cierto, una pega que le pongo es que se echa en falta un gran villano Disney, con sus canciones y su mala baba, alguien que estuviera a la altura de Jaffar, Úrsula o Scar, pues el de esta película es bastante sosete.

Pues lo dicho, una película visualmente muy agradecida (geniales las escenas que combinaban animación 2D con 3D, en las que los personajes casi parecían personas de verdad), con mucha canción y mucho momento "oh, qué mono". Muy Disney, vaya.

O, por hacer el chiste, muy Disney Vaiana.
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