jueves, 23 de noviembre de 2017

Feliz día de tu muerte

Sé lo que hicisteis el último día de la marmota.

En "Al filo del mañana" Tom Cruise cogía la idea de "Atrapado en el tiempo" (esa soberbia película de Bill Murray a la que casi nadie llama por la traducción oficial) y la trasladaba a un mundo de tiros y marines espaciales, aquí trasladan el mismo concepto a un slasher juvenil, en el que el asesino enmascarado no se dedica a ir diezmando el campus, sino que noche tras noche se afana en apuñalar a la misma rubia.

Con un planteamiento que en ningún momento trata de ocultar su fuente de inspiración, Feliz día de tu muerte reproduce el esquema tan "Cuento de navidad" en la que un personaje insoportable se enfrenta a la catarsis de repetir una y otra vez, hasta la saciedad, el mismo día, y debe aprender a lidiar con sus errores para, literalmente, salir adelante. Solo que esta vez la película añade un toque pelín más gamberro, lo que le aporta algo de frescura.

Naturalmente, contiene absolutamente todos y cada uno de los clichés del género, incluyendo algunos que tal vez deberían haber quedado superados, y la suspensión de la incredulidad se tambalea muchas veces, como una de las iteraciones en las que alguien comete una buena ristra de delitos, asesina a una persona y se va de rositas a su casa sin que nadie le diga nada. La resolución, más efectista que lógica, no está del todo mal hilada y además hay que ser un poco permisivo, pues el género tiene estas cosas.

Es difícil a estas alturas hacer una película sobre un tópico tan manido como el de "asesino enmascarado la lía en el campus", y aquí hay que concederle que consiguen serlo, de manera bastante simpática.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Intercambio teatral

Hoy: expresión corporal.

El lunes, dado que estaba volviendo de Madrid, tuve que faltar a clase de teatro. A cambio, he podido hacerla hoy, lo que tiene el encanto y la gracia de variar y hacer los ejercicios con gente distinta, y que otros me vean haciendo el tonto (o interpretando a una mantis religiosa). Pero el lunes que viene vuelvo al redil, a hacer la clase con mi grupo de siempre. Y por cierto, ya va faltando menos para saber qué obra representaremos en junio de 2018. Supongo que con el cambio de año se nos desvelará el enigma. ¿Qué será, será?

martes, 21 de noviembre de 2017

La disparatada vuelta de las Rolea

A Chamartín o al pozo.

Ayer, cerca de las 22:00 llegué por fin a Bilbao, pero las jornadas habían terminado en la sobremesa del domingo, así que la odisea para volver fue larga y repleta de emociones.

El domingo la cosa no fue muy complicada. Comimos, asistimos a la ceremonia de clausura y uno de los organizadores (¡Gracias, Rafa!) nos llevó en un coche a la estación de Antequera. En dicho viaje, ocupando el espacio central de tres viajeros de amplio tamaño en el asiento de atrás de un pequeño coche, mis piernas amenazan con doblarse en ángulos imposibles, mientras mi codo se perdía en la inmensidad de la tapicería y mi cuello se mostraba como ente no euclídeo.

En la estación de Antequera, mientras esperamos al tren, mis ojillos se van cerrando mientras esperamos al tren, pero sin mayores incidentes, salvo lo que llamamos el teorema de Santa Ana-Murphy (no importa en qué parte del andén esperemos, el coche al que tenemos que acceder siempre se materializará en el extremo más alejado posible de la estación). Unas horas de tren, que no pudo ser AVE, nos dejan en Madrid, donde seguimos con la ruta de los transportes públicos. Tras una vuelta absurda a la estación de Atocha, cogemos el Cercanías y allí el metro. Por fin en casa, pero no en la mía, sino en la de mi amigo Manu. Ya en casa, y cadavéricos perdidos, cena, algo de tele y a dormir.

El lunes tocaba ir a Bilbao, pero mi tren salí a las 16:05 (quédense con el dato). Mis anfitriones trabajaban, así que por la mañana me habilitan un hueco en su despacho, para que pueda pasar la mañana entretenido con mi portátil, y a las 13:30 o así, para andar sin prisas, nos vamos a comer. Comemos, me despido de ellos y sobre las 14:45 empieza el show de Jokin.

El plan era sencillo: en Aluche cojo el tren hasta Atocha, y ahí hago el trasbordo hacia Chamartín. Si nada se tuerce llego a Chamartín con tiempo suficiente para buscar la vía, ir al baño, leer el periódico y cursar dos carreras universitarias. "Si nada se tuerce", dijo él...

A ver, la parte de llegar a Atocha bien. Sin problemas. Miro el panel: "Chamartín - vía 2". Incluso hasta para alguien con una carrera de humanidades parece una instrucción sencilla de seguir, de modo que voy a la vía 2, cojo el tren y recorro mentalmente el trazado. Eh, un momento... esta parada no viene en el guión. ¿Por qué estoy en "El Pozo", camino de Vallecas? 

Bajo apresuradamente del tren para cambiar de andén, con el ánimo de cambiar de andén y volver a Atocha. No nos pongamos nerviosos, son las 15:15, tenemos margen. Hay que esperar 7 minutos a que venga el tren. No nos pongamos nerviosos, hay margen. 

A las 15:29 llego a Atocha. Tengo hasta las 15:55 más o menos para llegar a Chamartín sin agobios. Bajo del tren para coger el que me lleve a Chamartín. Miro el panel y veo dos cosas: una, que el siguiente tren para Chamartín pasa dentro de 6 minutos y dos, que el tren del que me acabo de bajar... llevaba a Chamartín.

¡Bravo, Jokin!

Pues nada, son las 15:30 pasadas y tengo dos trenes que me llevan a Chamartín; el de Recoletos y el del aeropuerto, que aparecerán más o menos a la vez. Y efectivamente, aparecen los dos a la vez. Tengo que tomar una rápida decisión, y esta vez no va a haber segundas oportunidades. "No importa cuál de los dos elijas" me dice la vocecilla interior "cojas cual cojas, el otro llegará antes".

De los dos trenes uno parece más moderno y rápido, y el otro había venido con algo de retraso (sus 6 minutos de espera habían sido realmente 8). No hace falta que explique lo que sucedió a continuación. Me subo al tren, y veo que el otro parte feliz hacia la libertad, mientras el mío se toma su tiempo y se tira 2-3 minutos (de reloj) haciendo su jornada de puertas abiertas. A todo esto, ya eran como las 15:42, y en teoría de Atocha a Chamartín son 14 minutos. ¡Chanchanchan!

Propulsado por mis palabras malsonantes, el tren se pone en marcha, y con relajada parsimonia comienza a rodar lentamente hacia Chamartín, mientras yo hago surcos en el suelo de tanto andar en círculos, y casi hago saltar la alarma antiincendios con la nube de humo que me sale de la cabeza.

Para más añadidura, reviso compulsivamente el billete, para ver si una alteración en el contínuo espaciotemporal ha cambiado la hora de salida y mis ojos se fijan con horror en la frase "Cierre del acceso al tren 2 minutos antes de la salida" que adorna el billete. Una frase de normal inocua, pero que en ese momento suena tan terrible como "arriba las manos, esto es un atraco", "este jurado le declara culpable de asesinato" o "tenemos que hablar". ¡Ya no me valía con llegar a las 16:05, tenía que llegar a las 16:03! Y esto, a las 15:55, como que intimida.

Mientras yo me planteo si bajar del tren y empujar para que llegue antes, y me veo mentalmente en la estación de autobuses comprando un billete para Bilbao con cara de gilipollas, empiezo a ver la luz al final del túnel. No es ninguna metáfora, es que esa parte del trayecto va por fuera. Y a lo lejos veo Chamartín, los ratos que no miro mi reloj para ver el 15:58. ¡Agh!

El tren comienza a ir despacito-despacito, pero a velocidad "si me bajo y voy andando, llego antes". Yo ya mentalizado de la derrota, como cuando quedan menos de 30 segundos y mi equipo va perdiendo por 10 puntos. Pero hay que intentarlo, así que tan pronto como el tren se detiene, salgo a toda pastilla (creo que esperé a que se abrieran las puertas, pero esto último no lo puedo asegurar) y voy por las escaleras mecánicas subiendo los peldaños de 6 en 6. Vale. Eran las 16:00 y tenía 2 minutos para encontrar la vía con mi tren. Corro hacia un panel como alma que lleva el Diablo y veo la mía. Aún hay gente controlando el acceso estaba salvado. Paso el control, pongo mi mochila en el portaequipajes y antes de que me haya sentado, el tren ya está en marcha. En la bocina, pero había salvado los muebles.

Sin embargo, el karma es un prestamista rencoroso, y tras un viaje en el que vengo entretenido con el móvil, al llegar a Bilbao a las 21:16, decide plantarme el Cercanías que me traía a casa a las 21:18, y entre cambiar de andén y coger el billete, mi carrera no consigue evitar que la puerta se me cierre delante de las narices y tenga que coger el de las 21:33. Pero con la que casi lío en Madrid, como para ponernos exquisitos, oigan.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Crónica de las Rolea

El rol es el que es.

Bueno, pues por fin delante de un ordenador, procedo a hablar de las jornadas. Dado que aún no estoy en Bilbao, cambio el orden habitual de narración y contaré las jornadas antes que el viaje.

Jueves

Llegado al CEULAJ y acretidado, me lanzo a dirigir una partida. Tomo posesión de la sala, reúno a los jugadores y dirijo el primer pase del rol en vivo "7 años y un día", sucedido por una mesa redonda sobre las mecánicas del mismo.

En la cena podemos ver que la calidad de la comida ha mejorado mucho con respecto a las TdN, una barbaridad, y luego me voy a dirigir el vivo "Ministerio del Tiempo: Tiempo de Copas", donde me lo paso como un enano haciendo de Salvador, pero sobre todo disfruto con un monumental Velázquez, que hacía que la partida fuera como ver desde dentro un episodio de la serie. Creo que podría dedicar una entrada del blog solo a ese Velázquez.

Acabada la partida, vamos como siempre al Pepe Johns, a comprobar que las botellas de ron siguen en su sitio, y a una hora razobable, de vuelta a la cama. 

Viernes

Medio zombi, me levanto para desayunar y dirigir mi partida de rol de mesa del Ministerio del Tiempo (Con Hitos), donde Ernesto, Pacino, Entrerríos, Angustias y Velázquez viajan a 1839 para lograr que la primera guerra carlista termine como tiene que terminar. Muy divertida, incluso a pesar de que uno de los jugadores no había visto la serie (pero pilló en seguida el espíritu).

Por la tarde sigo dirigiendo, otra vez vivo: El tiempo de los erizos. No es de mis partidas favoritas, pero funcionó bastante bien, y los jugadores se metieron en seguida, sin nadie que se quedara al margen, así que el resultado fue todo lo bueno que puede ser.

Por la noche juego (rol en vivo) "Las nieblas de Silent Hill", una partida muy bien construida, pero que no me termina de gustar por dos motivos principales: uno, que en algunas partes era muy "escape room", y otro, que sí que no es culpa del vivo, es que el frío casi polar de las noches de Mollina se cebó en mi sistema respiratorio, y me hizo llegar a temer que al día siguiente no iba a poder ni levantar de la cama.

Sábado

A pesar de mis miedos de la noche anterior, me desperté relativamente bien (aunque los ronquidos del compañero de habitación, que me llegaron a hacer creer que se había colado un perro ladrador en el cuarto, no ayudaban) y dado que me había comprometido a dirigir, en la mesa me planté, y parece que la partida me fue animando. Era el segundo pase de la partida del Ministerio del Tiempo del día anterior, estando esta vez el reparto compuesto por Pacino, Alonso, Ernesto, Irene y Julián. 

Por la tarde juego Revividos, una gamberrada en la que todos llevábamos personajes de otros vivos que hubiéramos jugado, y en honor a uno de los directores llevo a Larry Night, del vivo "Extraños en la noche". Una partida muy loca y muy divertida, pero también bastante cortita, tanto que al terminar nos da tiempo a hacer un segundo pase de "7 años y un día", que demuestra su rejugabilidad, pues uno de los que participaron el jueves por la tarde vuelve aquí a jugar, y tan a gusto.

Por la noche... otra vez 7 años y un día, donde pasa una cosa curiosa, pues como solo había 6 jugadores para 7 plazas (la única actividad de cuantas llevé que no se llenó rápidamente), opté por llevar yo uno de los personajes y acabé otra vez jugando mi propio vivo.

Domingo 

Por la mañana, arrastrándome entre el resfriado, el cansancio y acumulado y puede que un poco del ron de la noche anterior, aterrizo en una partida de Savage Worlds, Greenspace: La prueba de Gygax. Una partida muy dinámica y una ambientación bastante simpática, con detalles francamente chanantes. Una especie de Fallout en el que las tribus se cimentan sobre elementos de la cultura pop, y en el que nuestra aldea era en esencia una civilización... de roleros.

Acabada la partida, pues comemos, la clausura, y viaje de vuelta. Como siempre, una experiencia maravillosa,m unas jornadas muy bien montadas (en rol son lo mejor que hay, y por muchísimos factores), en las que lo peor ha sido el frío (¡uno no va desde Euskadi hasta Andalucía para dormir con manta, hombre!), y lo mejor, aparte de las partidas y la comida, el estar con un montón de gente a la que solo ves en este tipo de eventos, compartiendo buenos momentos, vivencias y chistes de pinganillos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Rumbo a las Rolea

Cartas en ristre.

En el AVE, rumbo a Antequera y siguiendo el procedimiento habitual. Ayer cogí el tren Bilbao-Madrid, donde pernocto y hoy a tierras andaluzas.

El viaje ayer bastante cómodo (bendita clase preferente), aunque al llegar a Madrid descubrí con horror que para coger el metro hace falta comprar por narices la tarjeta recargable, de modo que la broma de un viaje singular me salió por 4,50€.

Ahora, a falta de menos de una hora para llegar al Ceulaj, voy con la mochila llena de partidas e ilusiones, para desconectar del mundo real hasta el domingo.

martes, 14 de noviembre de 2017

Toc Toc

¿Quién llama?

Se nota mucho al ver esta película que es una obra de teatro llevada a la gran pantalla. En ella, un grupo de gente con diversos tipos de trastorno obsesivo-compulsivo confluyen en una improvisada terapia de grupo en la que juntos tratarán de superar sus neuras.

Los pacientes son Emilio, un taxista obsesionado con los cálculos aritméticos, que tiene la necesidad de contarlo y numerarlo todo; Blanca, una técnica de laboratorio obsesionada con la limpieza y los gérmenes; Ana María, una mujer muy devota obsesionada con comprobarlo todo una y otra vez; Lili, una monitora de aerobic e imitadora de Dora la exploradora, que tiene que repetir todo lo que dice y a veces sufre episodios en los que repite constantemente la última sílaba que escucha; Otto, un imitador de Guti obsesionado con la simetría y con no pisar las rayas del suelo, y por último Federico, un argentino con el síndrome Gilles de la Tourette, que le compele a lanzar palabras malsonantes (bastante blancas e inocentes en su mayoría, por cierto), cada poco tiempo. Por último está Tiffany, la sufrida secretaria del médico que les debe atender.

Una comedia bastante ligerita, aunque la gente que estaba en el cine se reía bastante, que sirve para pasar un rato ameno, pero sin terminar de llegar a la carcajada. A ratos una versión un poco gamberra de El Método (versión cinematográfica de El método Grönholm), pero sin llegar a su nivel. Claro que no se pueden comparar, pues aun compartiendo ciertas similitudes, son géneros muy diferentes.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Así fueron las EntreRevs

Mesa redonda sobre creación de roles en vivo.

Si ayer hablaba del fin de semana en general, hoy toca hablar del evento que me llevó hasta ahí, el congreso de rol en vivo (sí, sobre cuestiones de ocio también se pueden hacer congresos, aunque solo seamos aficionados), Entrerevs.

Una cosa de la que hay que hablar es del cambio a última hora de sitio. Iba a ser en Alborache pero a dos semanas del evento los organizadores anunciaron que tenía que trasladarse a Alicante. Una putada gorda para los que teníamos los billetes cogidos, todo hay que decirlo, pero también hay que decir que se ofrecieron a dar todas las facilidades posibles y a pagar los traslados Valencia-Alicante y viceversa, de manera que hubo este problema pero se movieron rápido y consiguieron una alternativa en tiempo record.

El sitio, además, la residencia universitaria "La Florida" en Alicante, resultó ser un buen sitio, con cómodas habitaciones individuales, salas para las actividades y un catering bastante aceptable, teniendo además una cierta flexibilidad horaria y personal de cocina muy amable. Salvando las mencionadas incomodidades que ocasiona el cambio de ciudad, el apartado instalaciones, bien.

Ahora vamos a las actividades.

Tras la charla de presentación que antecedió a la cena, el viernes a la noche había una amplia oferta de rol en vivo, casi todas con preinscripción, y dado que esta me pilló de viaje, yo no tenía plaza, pero me ofrecieron hacer de PNJ en Bayou Corne, aunque en el fondo tenía más de PJ y la experiencia de juego era completa (solo que era el malo).

Bayou Corne, de Abraham "Nobane" Modia y Victoria Vázquez. REV inspirado en "Stranger Things".

La partida he de decir que me gustó bastante, y se notó que estaba muy trabajada, tanto en los trasfondos de los personajes como en el material de apoyo de la partida (música, decoración, pistas...).


El sábado fue el día de las charlas, y dado que no estuve en todas (sí en la mayoría), hablaré de las que pude presenciar.

Empezaba con una charla sobre rol en vivo histórico, a cargo de Enrique (historiador él), seguida sobre una charla sobre seguridad en el ReV, de Esperanza Montero. En este segundo me encuentro con la pega, a título personal, de que está mucho más orientado a eventos grandes que a roles en vivo pequeños, que son a lo que me dedico yo, y muchos de los consejos no los termino de ver aplicables. Sin embargo, ofrece algo de perspectiva de cara a Ómicron.

Después fue una charla, de Mauro López, sobre fotografía en el rol en vivo, que resulta ser muy amena, y con una guinda muy bonita cuando aprovechó la charla para pedir matrimonio a su pareja, ahí presente (pero hizo trampas, usó fotos de gatitos, y así no le pudo decir que no).

Cerraba la mañana Christian Ruiz con una charla sobre tecnología en el rol en vivo. Aquí admito que desconecto un poco más, aunque me gustó especialmente la parte de preguntas, en la que la parte de "tecnología para torpes" (categoría en la que me incluyo) se hace muy participativa.

Tras la comida una nueva charla, esta vez de Fer Lobo, sobre mecánicas de juego y soluciones a problemas narrativos y jugables. Aquí lógicamente sale el tema de vivos con o sin sistema, y la necesidad de buscar un término más adecuado para lo que muchos entendemos por "rol en vivo sin sistema".

Por último, en la mesa redonda, compartimos experiencias y procedimientos sobre cómo organizamos partidas y/o eventos de rol en vivo, y sale la sempiterna cuestión de monetizar el rol o no (cosa que a mí me parece muy respetable, ojo, pero es algo por lo que nunca pagaría ni cobraría dinero).

Hubo alguna charla más, pero a esa no me quedé. Saltamos directamente a las partidas de la noche y ahí tocaba mi aportación al evento: mi partida de rol en vivo con cartas (sí, con una baraja de cartas hechas para el juego) 7 años y un día, con la que obviamente no puedo hacer una valoración objetiva, pero sí puedo hacerla de los jugadores, y quedo francamente contento con el buen nivel desplegado por ellos, y por la respuesta positiva que recibo.

Con filtros guarros de Photoshop.

El domingo por la mañana había más actividades, pero yo solo pude quedarme a la charla de Alba Torrebejano Juegos de rol desde la literatura comparada, de donde salen reflexiones muy interesantes y la fabulosa frase "Zola era un gran escritor, pero habría sido un mejor rolero".

Y así han sido las EntreRevs desde mi punto de vista. El balance es netamente positivo, y será una opción muy a tener en cuenta de cara a repetir en futuras ediciones, si bien reconozco que sigo prefiriendo el modelo jornadas de rol. Sin embargo, cuenta con lo más importante, que es la cualidad de ser un nexo de unión entre jugadores y creadores que compartimos esta afición por el rol en vivo y una excusa perfecta para juntarnos y convivir un par de días, tanto viendo a viejos amigos como conociendo a gente nueva. Como suele pasar en este tipo de eventos, el qué es una excusa y la clave es el con quién.

domingo, 12 de noviembre de 2017

De vuelta de Alicante

El evento estuvo muy bien, pero esto me hizo especial ilusión.

Con una vuelta mucho más plácida que la ida (con la escala en Valencia, el viaje en autobús y tal) ya estoy en Bilbao. Del evento ya hablaré mañana tranquilamente, hoy hablaré de lo que ha sido el fin de semana, con lógica mención al mismo.

El viernes fue día de saludos y reencuentros, y después de la cena algo de rol (Bayou Corne, basada en la serie Stranger Things), que nos duró hasta la 1:30 o por ahí, y aunque me apetecía estar con la gente y tomar algo, estaba demasiado cansado, de manera que me fui a dormir.

Además al día siguiente había actividades del evento, y había que no madrugar pero sí que levantarse a una hora razonable, estando a las 9 y poco ya desayunando. El sábado durante el día, pues lo que viene siendo un congreso, con sus charlas y tal, todo muy ameno y distendido. Por la tarde parecido, y antes de la cena a tomar unas cañas con charla-coloquio de las de arreglar el mundo. 

Tras la cena más partidas y dirijo mi "7 años y un día", que funciona muy bien pero tiene una cosa que a veces es una pega: es una partida muy cortita. Y al ser corta acabamos de los primeros, de manera que para cuando todos los demás han ido acabando sus actividades yo ya empiezo a tener sueño, y para eso de la 1:30 me vuelvo a retirar.

Domingo por la mañana puedo asistir a un par de charlas, pero estoy poco rato, pues ya que estaba en Alicante tenía que quedar con los amigos de Santa Pola, a los que veo de ciento en viento y tenía muchas ganas de estar al menos un rato con ellos, y hemos podido aprovechar para estar un rato, comer y ponernos al día. Lamentablemente hemos podido estar menos de lo que me habría gustado, pues a las 17:40 salía mi avión de vuelta, y aunque ha habido algo de suspense, pues he llegado al aeropuerto casi a las 17:10, he podido cogerlo sin problemas, ya que afortunadamente no es un aeropuerto demasiado grande.

A las 19:00 ya estaba en Loiu, donde una cola terrible casi me impide coger el autobús, pues iba hasta las cartolas y ha habido gente que sí se ha quedado en tierra, pero yo he sido de los afortunados.

En resumen, un fin de semana que ya de por sí era interesante gracias a un evento que intentaré repetir en futuras ocasiones, pero que queda completamente eclipsado por poderme reencontrar, aunque haya sido de forma fugaz, con los señores de la foto.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Descanse en jarl

Hasta luego, Lucas.

No me gustaba Chiquito de la Calzada. No solo no me hacia gracia sino que cada vez que aparecía cambiaba de canal. Eso cuando no le gritaba a la tele.

Pero la huella de Chiquito de la Calzada se fue consolidando, y aunque no nos gustará verle nos salía con naturalidad imitarle. Raro es el español al que nunca se le haya escapado alguna vez un "no puedor" o un "¿Te das cuen?" y yo misno reconozco que una vez me disfracé de él en carnavales, pasándolo como un enano con sus gritos y sus gestos. 

Ahora con su fallecimiento la figura de convierte en leyenda y su fenómeno, que realmente ha dejado impronta en la lengua castellana es sinceramente digno de estudio.

Ese cobarde, pecador de la pradera, con sus siete caballos que vienen de Bonanza, con ese pedazo de dolor de diodeno producido por la caidita de Roma quedará para siempre en el recuerdo. 

Nunca se me habría ocurrido pensar hace 20 años que diría esto, pero hoy se nos ha ido un grande de la literatura española. O al menos uno de los más influyentes en el habla.

viernes, 10 de noviembre de 2017

En Alicante

Desde el avión.

"Pero eso no es Alicante, es Valencia".

Correcto. Pero el evento que me ha traído hasta aquí, las EntreRevs (una especie de congreso de rol en vivo) iban a celebrarse originariamente en Alborache (Valencia) pero a última hora han cambiado su ubicación. Y claro, yo ya tenía el vuelo cogido.

El madrugón ha sido bonito (¡Mentira, ha sido horrible!), dado que el vuelo salía a las 8:40 de Bilbao, así que en el avión yo era un cadáver.

Sobre las 10 estaba ya en Manises y tenía que buscar el medio de llegar a Alicante. No ha habido suerte con Blablacar y el autobús Manises-Alicante no salía hasta las 13:00, así que vía metro me he ido a la estación de autobuses, pues había uno que salía a las 12.

Con algo de fortuna, pues solo quedaban dos huecos, he podido hacerme con el billete, y tras esperar una hora, que se me ha hecho eterna, ya estaba en el autobús.

2 horas y 45 minutos en un autobús a rebosar. Por suerte en Benidorm se ha bajado casi todo el mundo y el tramo final ha resultado más cómodo.

Estaba ya en Alicante, ahora tocaba buscar el albergue. Afortunadamente no era muy lejos y con un paseo de media hora ya he podido llevar, acreditarme, comer algo (menos mal que he tenido la prudencia de zamparme un bocadillo en Valencia) y proceder al combo siesta-ducha.

Ahora a hacer un poco de tiempo mientras va llegando la gente.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Decenio foral

Tal día como hoy...

Un 9 de noviembre de 2007 debutaba en mi actual trabajo en la Diputación Foral de Bizkaia. Bueno, técnicamente no es el mismo trabajo, ya que hace poco "cambié" en el concurso, y además entre medias ha habido cambios de tareas y de denominaciones del departamento (antes éramos Acción Social y ahora somos Empleo), pero la oficina, los compañeros (gente que ha ido yéndose y viniendo al margen) y la silla son los mismos que hace 10 años. Parece que fue ayer, pero ya llevo una década 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Mindhunter

La imagen me recuerda un poco a True Detective.

Una de las series de moda de este otoño, con capítulos de David Fincher (Se7en, El club de la Lucha, Zodiac) como aval. Nos presenta a dos agentes del FBI que en los años 70 revolucionan la ciencia de la criminología procediendo a entrevistarse con asesinos encarcelados, a fin de entender mejor cómo funciona la mente de un criminal y poder deducir patrones, de cara a resolver delitos cuyo responsable no se conoce.

La serie está muy bien cuidada, y tiene momentos de absoluta genialidad. Sin embargo, requiere atención, y no es una serie que se pueda ver en segundo plano, pues entonces es fácil perder el hilo y consiguientemente el interés. Yo reconozco que me pasaba a veces, que con esa atmósfera a veces tan opresiva que genera, mi mente se abstraía y no conseguía que me atrapara del todo. No obstante, eso no me impide verle y reconocerles sus virtudes, que no son pocas. No me ha llegado a enamorar, y en algunos momentos se me hacía un poco cuesta arriba, pero es sin duda un producto de calidad.

martes, 7 de noviembre de 2017

El secreto de Marrowbone

La carátula esconde un spoiler.

Una de estas películas con giro "sorpresa" (lo anuncian, casi literalmente, con peluches con bastante antelación) en las que es difícil hacer comparaciones sin destriparla por completo, cosa que haré, pero más adelante, después de haber dado una opinión más o menos neutra, sin contar más allá de lo imprescindible.

Una familia se traslada a una casa abandonada huyendo de "algo", y cuando la madre muere, los cuatro chavales se quedan solos, aislados del resto del mundo. Pero se va intuyendo que en la casa también hay "algo", ¿un fantasma? que les inquieta.

Y así, entre el terror, subgénero casa encantada, y el thriller va discurriendo la película. La verdad, no me ha parecido gran cosa y por momentos era incluso un poco aburridilla. Se agradece que pese a algunos momentos de desconcierto para el espectador en los que la película parece buscar tanto el giro que se marea dando vueltas sobre sí misma, acaba cerrando sus tramas, aunque el desenlace puede ser discutible si es feliz o no. Puede valer para pasar el rato, siempre que no haya cosas mejores que ver.

En cuanto a los SPOILERS (ahora sí), la película recuerda en uno de sus giros a "Los otros" (oh, casa chunga en la que resulta que los personajes siempre estuvieron muertos) y sobre todo, y esto tiene su coña, a "Múltiple" (o Split), resultando que además sale la misma actriz protagonista.

¿Se encasillará Anya Taylor-Joy en películas del subgénero "señor con personalidad múltiple"? 

El tiempo lo dirá.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Mis partidas en #Rolea2017

Así lucen en la web.

Dentro de menos de dos semanas estaré en Mollina haciendo el friki. Diría que jugando a rol, pero la verdad es que voy a estar más tiempo dirigiendo, pues son 6 las partidas que llevo (son 4, pero dos de ellas las haré dos veces).

De rol en mesa llevo dos pases de la partida "Tiempo de abrazos", una partida basada en la serie "El Ministerio del Tiempo" y ambientada en el final de la primera guerra carlista, en mi pueblo materno, que es Bergara.

También del Ministerio llevo el vivo "Tiempo de copas", aunque este es prestado, pues no lo he escrito yo entero, solo una pequeña parte, y además de dirigir llevaré a Salvador Martí como PNJ.

Saliendo del Ministerio, pero siguiendo en partidas basadas en cosas televisivas llevo dos pases de "7 años y un día", que va evolucionando hacia rol en vivo con cartas, y tanto las tarjetas con tramas como las propias hojas de personaje componen una manejable baraja de cartas.

Por último, y aquí ya sí creación más original (aunque no del todo, pues está ligeramente inspirado en un relato de Philip K. Dick) está el rol en vivo "El tiempo de los erizos", que llevé hace unos años a TdN, aunque no conseguí que se hiciera.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Sushi y cómics

Esto también viene de Japón.

Un alto en este largo fin de semana de 9 días para hablar del día de ayer y la mañana de hoy, que si no, se me van acumulando las cosas y lo acabo haciendo el domingo a la noche con pereza y prisas.

Por la tarde nos fuimos a Getxo, donde se celebraba el salón anual del cómic. Para la saca un recopilatorio de historias de Vázquez, a muy buen precio. El salón lo vimos mucho más apagado que otros años, muy desangelado, de manera que para las 20:00 ya estábamos fuera (creo que ni una hora estuvimos ahí). Y dado que habíamos quedado a las 21:00 para cenar con unos amigos en Algorta y hacía bueno, en vez de coger el metro nos fuimos dando un paseo. 

La cena consistió en una de sushi casero, en la que la diversión estaba tanto en hacerlo como en comerlo, acompañado todo ello de una cata de cervezas (yo me quedé mirando con mi copa de agua, que no soy nada cervecero) y unos deliciosos postres, de los que quitaban el hipo. Un brazo de gitano de chocolate y otro de mascarpone y fresa.

No nos retiramos demasiado tarde, lo que hoy me ha servido para levantarme pronto, pues tenía que volver a Getxo a por dos cosas. La primera, que se intuye de la foto, era atacar un stand con cómics viejos, entre los que había de mi querida Dragon Ball, colección que hice en el instituto. Sin embargo, sabía que en algún momento a lo largo de estos años se me habían perdido algunos números, pero no sabía cuales, de modo que a primera hora de la mañana me he plantado en el trastero de mi señor padre para hacer inventario.

Ya con la lista he ido a Getxo, con la esperanza de encontrarlos, y he sacado lo que en los juegos de rol se llama un "crítico en Buscar", pues a la primera, y los tres que me faltaban estaban ahí, juntitos y bien a la vista.

Mi otro propósito era aprovechar que estaban firmando ejemplares los autores del cómic "Tiempo al tiempo"; Jaime Martínez y Desiree Bressend, cosa que descubrí ayer, pero como no suele ser un cómic que lleve habitualmente encima, no pude pedir que me lo firmaran al momento, y he tenido que volver. Pero ahí estaban hoy también, muy majetes ellos, y hemos estado charlando un poco sobre la serie y el merchandising mientras me firmaban el libro y Jaime me dibujaba un Alonso de Entrerríos.

Y para volver a casa, como tenía tiempo y hacía bueno, he vuelto dando un paseíto hasta casa. 10 kilómetros de nada.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Presentando: Espinas

El escenario preparado.

Ayer me fui a la Fnac, donde era la presentación del juego de cartas "Espinas", y es una presentación a la que no podía faltar, pues la hacía yo, en representación de la asociación Abaco, que colabora habitualmente con Fnac y Nosolorol, haciendo presentaciones de juegos.

En este caso era Espinas, un juego cooperativo de cartas con temática de terror, que consiste básicamente en narrar historias con los elementos que dan las cartas y luego recordar los detalles para poder salir adelante. Una estética muy lograda y unas reglas realmente sencillas, para un juego que no resulta fácil en absoluto.

En cuanto a la presentación, la verdad es que ayer acudió mucha menos gente que a otras presentaciones, pero al menos pudimos jugar un par de partidas y la cosa no fue del todo en balde. Otro día, con más ganas, haré una reseña más en profundidad del juego.

jueves, 2 de noviembre de 2017

¿Se acabó el Ministerio del Tiempo?

Así empezaba una leyenda.

Ayer terminaba, y de manera apoteósica, la tercera temporada del Ministerio del Tiempo. No son pocas las veces que he hablado de esta serie, y es que todo halago que le pueda hacer es poco. Diversión en estado puro, ha demostrado ser una serie inteligente y muy distinta a otras cosas que se habían hecho, y ayer se despidió como mejor sabe hacerlo: con un capítulo repleto de humor, metarreferencias y unas críticas con las que repartía estopa a diestro y siniestro.

No sabemos si volverá, y si lo hace tiene poca pinta de que vaya a ser de la mano de TVE, que ha demostrado no tener ni idea de cómo manejar su producto estrella, pero la esperanza es lo último que se pierde. Y aunque no vuelva, realmente nunca se habrá ido, pues El Ministerio del Tiempo ya se ha ganado su puesto en la eternidad.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Regreso de Munich

Buhavaria

Ya de vuelta en Bilbao, ahora lo que toca es terminar de reseñar el viaje por la capital bávara contando el último día.

La cosa buena es que el vuelo lo teníamos a las 15:30, de manera que no había que pegarse un madrugón especialmente horrible y nos daba tiempo para petardear un poco por ahí. Primero aprovechamos para dejar las maletas en las consignas de la estación (según entras por la principal de Bayernstrasse, al fondo del todo a la derecha; 6 euros la taquilla grande y 4 la pequeña, 24 horas) y andar un poco.

Nos fuimos a la Campa de los Ingleses, donde está la famosa ola, con sus surfistas. Algo muy curioso de ver, teniendo en cuenta que no había más de 10 grados.

Luego un poco de callejeo, reviendo las cosas típicas, aunque nos quedamos sin ver el mercado en funcionamiento (el 31 de octubre es festivo y cierran los puestos) y el mirador de la iglesia de San Pedro, que había una cola atroz.

Finalmente nos vamos al metro (para el aeropuerto valen las líneas S1 y S8, pero cuidado: si se coge la S1 hay que coger los vagones del final, que en un momento del trayecto se dividen) y llegamos bien de tiempo para pasar el arco de seguridad y comer. 

Como curiosidad: al hacer el embarque solo nos pidieron la tarjeta del embarque, sin que en ningún momento del proceso nos pidieran DNI, pasaporte ni nada que nos identificar. Podríamos haber cogido el vuelo a nombre de Manolo el del Bombo, que habría colado.

Y tras dos horas de cómodo vuelo (Lufthansa rules!), ya estábamos en Bilbao. Por cierto, eso de que todos los alemanes hablan perfectamente inglés es mentira cochina, que nos encontramos con no pocos que no tenían ni papa, y otros tenían un inglés que más propio de "nivel medio" de currículum vitae que otra cosa. Menos mal que sabía decir cuatro cosas básicas en alemán...

martes, 31 de octubre de 2017

Legodía

Everything is awesome...

Otro día en la excursión bávara, esta vez le toca el turno a la excusa que usamos para hacer este viaje. En mi cumpleaños, allá por abril, mi señora novia tuvo a bien regalarme una entrada para ver el parque temático de Lego, y nos decidimos por el de Alemania, en Günzburg.

Primero había que ir hasta ahí, lo que implicaba madrugar. Compramos la noche antes los billetes de autobús por Internet, y nos plantamos con el tiempo justo en la estación, para coger el Munich-Amsterdam, que hacía parada en el parque, y era la mejor opción.

Ya estábamos ahí, tocaba disfrutar del parque. Como es de esperar, mucho niño por ahí suelto (no nos engañemos, es fundamentalmente un parque para niños) y bastante frío, pero eso no significa que no se pueda disfrutar siendo adulto. Probé alguna de las atracciones "movidas", aunque como a mi acompañante no le motivan mucho, tampoco me quise pasar el día pegando botes. 

De entre las cosas que vimos, lo que más me gustó, y lo que esperaba ver, era la parte de las reproducciones en Lego de ciudades alemanas, edificios emblemáticos y la sección de Star Wars, que era genial. 

También tenían su encanto los trenes que recorrían todo el parque, y algunas otras cosas que vimos, como una atracción ambientada en la película de los ninjas, una especie de recorrido interactivo en 4D, en el que había que lanzar shurikens virtuales a enemigos virtuales, con un recorrido que te subía la temperatura cuando había fuego, la bajaba cuando había hielo y cosas así.

No me voy a extender más, por vagancia, con batallitas del parque (otro día, si eso), y me voy a la hora de salir. Recibo en el móvil el fatídico mensaje de Flixbus: "retraso de 40 minutos en el autobús" (puntualidad alemana, decían). Ahí nos tiramos tres cuartos de hora a la intemperie alemana y a oscuras, esperando al autobús, con la duda de si realmente aparecía (no olvidemos que estábamos a 115 kilómetros de Munich), o la duda de su estábamos en el sitio correcto, pero preguntando a otro de la marquesina, con mi alemanglish, nos confirmó que era ahí, y finalmente llegó el ansiado autobús.

Una vez en Munich tocaba cenar, así que probamos un sitio que nos habían recomendado, la Agustiner Keller; una cervecera con mucha solera, donde me meto entre pecho y espalda un plato típico (algo impronunciable que creo que empezaba por O), con carne de buey, setas y patatas a la pimienta que está cojonunden, oigan.

Y ya de ahí a casa, que había sido un día de mucho movimiento.

lunes, 30 de octubre de 2017

Día de Municheo

El nuevo ayuntamiento.

La palabra del día es Sandemans. Está agencia de visitas guiadas de la que somos fans, y a cuyos tours nos apuntamos siempre que podemos.

Está vez hacíamos doblete: el tour gratuito por la mañana y el tour del tercer Reich después de comer, en el que nos iban enseñando los lugares más emblemáticos del surgimiento de la Alemania Nazi. Cómo siempre, ambas visitas muy interesantes, aunque la primera empañada por la lluvia y sobre todo el viento.

El resto del día fue de mucho charlar y socializar; primero con una touroperadora alicantina con la que coincidimos en un Starbucks y luego lo que redondeó la velada. Fuimos a cenar a un sitio típico bávaro y allí existe la costumbre de juntar a gente en mesas. Nos pusieron junto a un matrimonio de Dortmund, y al de 10 minutos ya eran nuestros nuevos mejores amigos. Entre una cosa y otra nos dieron casi las 23:00, lo que era una buena hora ya para retirarse.

sábado, 28 de octubre de 2017

Día en Neuschwanstein

Sencillamente espectacular.

Hoy tocaba madrugón, para estar a las 9 en la estación de trenes. El motivo no era otro que el de hacer la visita a tan hermoso castillo, inspiración de Walt Disney y obra del rey Ludwig II de Baviera (un frikazo en el buen sentido de la palabra).

La visita la habíamos concretado por medio de Sandemans, de modo que una fabulosa guía nos iba contando interesantes detalles sobre el castillo y la vida del injustamente conocido como "Rey Loco".

Primero había que coger el tren a Fusen (unas dos horas) y luego un autobús, que llevaba a los pies del monte donde está el castillo. Una vez arriba (había que subir durante 40 minutos) es cuando se entraba. La organización: es un sitio tan masificado que el tiempo para estar dentro es muy restringido (media hora) y está tan encarrilado que literalmente no se pueden hacer fotos en el interior (tanto que está expresamente prohibido). Sin embargo, vale mucho la pena, ya que por dentro es tan fascinante como por fuera.

A la salida hemos picoteando algo de comida, acompañada por una taza de vino caliente y especiado (confieso que no estaba malo) y nos hemos ido al puente desde el que las vistas del castillo son más vistosas. Y la verdad, he de decir que pocos edificios me han impresionado tanto, estando además este situado en un paraje que aún sin castillo sería precioso.

Lo malo tener que meterse luego otras dos horas de tren para volver. Pero francamente, ha merecido mucho la pena.

viernes, 27 de octubre de 2017

Ale, a Munich

Nos vemos en un rato, herr Franz-Joseph Strauss.

Como ya anuncié, me voy de vacaciones a Munich, ciudad que visité en 1992, de modo que no recuerdo absolutamente nada. Mañana visitaremos Neuschwanstein (¡soy capaz de escribirlo sin buscar en Google), el domingo merodearemos por Munich y el lunes iremos al parque temático de Lego, cuyas entradas son mi regalo de cumpleaños cortesía de mi señora novia. Y ya el martes, tocará volver. Intentaré hacerle un poco de casito a esto, pero no prometo nada.

jueves, 26 de octubre de 2017

Volvió el móvil

Con los vendajes, recién salido del hospital.

Hace algo más de tres semanas el móvil me dio un sisto gordo. Era jueves a la noche y yo el viernes partía hacia Toledo, para el Cónclave de Tinieblas. Llego a casa y el móvil está a un 22% de batería, todo normal. Pero lo enchufo y el pilotito de carga está intermitente... no cargaba. Ya llevaba unas semanas funcionando mal y se había terminado de morir. Sudores fríos al verme en la tesitura, no ya de estar todo el fin de semana en Vitoria, sino de que a la mañana siguiente había quedado, en Vitoria, con gente a la que no conocía, para ir a Toledo en coche.

El móvil viejo no era una opción, pues tengo microsim y este era de minisim. Pruebo a enchufar con otros cargadores y nada, mientras la batería seguía su inexorable bajada. Por fin, con un cable viejo, y poniendo el móvil en posición acrobática, consigo que cargue. Salvado.

Evidentemente, a la vuelta lo llevo a la tienda de Euskaltel, que lo compré en marzo y estaba en garantía. Y por fin, tras 3 semanas con el móvil viejo (ahí me facilitaron un adaptador para el tema de la SIM), tengo el mío bueno. 

Eso sí, a todos los efectos negativos es como tener un móvil nuevo, pues me lo han formateado y requeteformateado, por lo que me he tirado toda la tarde reconfigurando, y las conversaciones de Whatsapp de marzo a octubre quedan perdidas para siempre en el limbo de Internet. Pero ya tengo mi teléfono, que irme a Munich con el viejo me daba cosica.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Geostorm

Pues parece que va a caer sirimiri.

Esto es cine de catástrofes, ¿vale? Aquí uno tiene que tener claro qué es lo que ha venido a ver, y que se va a topar con una legión de clichés, atentados contra la ciencia y edificios explotando, en la estela de ya clásicos como Independence Day, Deep Impact o Armageddon. Pero lo cierto es que entre tanto desastre cuasinatural, Geostorm resulta ser una película bastante solvente, que cumple a la perfección con su papel de blockbuster de cine de desastres, y al tener muy claro a qué juega, mide muy bien el equilibrio entre sus factores, encontrando una buena proporción de fantasmadas, frases molonas, estereotipos del género y siniestros no consorciables contra el mobiliario urbano.

La cosa va de que la comunidad científica internacional inventa y desarrolla Dutchboy, un sistema de satélites de control meteorológico y evitar que el cambio climático termine por descuajaringar el planeta, logrando una plácida paz atmosférica sin que haya heladas, sequías, huracanes... Oigo un portazo al fondo de la sala, debe de ser el meteorólogo, que se ha ido al rincón de llorar.

Este sistema es coordinado y desarrollado por Leónidas (Gerard Butler, siempre serás Leónidas, acéptalo), pero le dan la patada para poner a su hermano en su lugar, y eso le sabe a Leónidas a  cuerno quemado, porque en vez de buscar otro trabajo (que siendo una superestrella de la ingeniería, reconocido a nivel internacional, algo encontraría, digo yo. En España, sin ir más lejos, los restaurantes de comida rápida se lo rifarían), se divorcia y se va a vivir a una caravana, a odiar a su hermano y al mundo.

Pero como no podía ser de otra manera, tres años después algo empieza a fallar, pues ya no está Leónidas para supervisarlo, y empieza la fiesta. Leónidas tiene que irse a la estación espacial internacional, a poner las cosas en su sitio, y se descubrirá una turbia conspiración que alcanza a las más altas esferas de la Casa Blanca y que tendrán que desentrañar Leónidas desde el espacio y su hermano desde la tierra.

Así contado no es gran cosa, y cierto es, vale, que no es gran cosa. pero como película palomitera cumple a la perfección. El argumento es más previsible que un calendario, y hay cosas que requieren un salto de fe un poco gordo (¿en serio, qué tenía Leónidas en la cabeza cuando inventó ese sistema de seguridad tan desastroso? ¿nadie le dijo nada? Bueno, supongo que alguien le diría cosas, pero acabaría pateado en un foso, al grito de "This is Dutchboy!") y en algunos momentos tanto topicazo da un poquito de risa (en la NASA deben de tener una sala específicamente diseñada para que un montón de gente con cascos celebre los acontecimientos como si fueran goles), es un entretenimiento más que correcto, que conoce sus limitaciones y juega muy bien sus cartas.

lunes, 23 de octubre de 2017

Nach München

Imagen que pongo por ningún motivo en particular.

La foto no tiene nada que ver con cosas que vayan a pasar esta semana. O sí.

domingo, 22 de octubre de 2017

Finde con cena sorpresa y otras cosas

Foto del viernes

Este fin de semana viene cargado de cosas y batallitas. El viernes empezaba con una de cine, aunque antes había ido a conspirar un poco para el plan de la noche: era el cumpleaños de mi señora novia, y para celebrarlo había organizado una cena con sus amigos, que a pesar de sus poderes psíquicos que le permiten leerme la mente, se supone que era sorpresa. Y la verdad es que la cosa fue muy bien, estuvimos muy a gusto, cenamos hasta quedarnos a gusto y luego nos fuimos a tomar unas copichuelas.

El sábado por la mañana, después de apuntarme a las actividades para las Rolea (Silent Hill y ReVividos) un paseo por el mercado pirata de Rekalde, que básicamente es un mercado medieval, con los puestos de siempre, pero decorado a lo pirata. ¡Y con un puesto de pizzas artesanas muy ricas!

Por la tarde reunión post-fiestas de Moskotarrak, y al termina me paso por la lonja, donde pierdo in extremis una partida de la Furia de Drácula, víctima de mi propia estupidez. Dado que al acabar la partida aún no es muy tarde, me voy con unos amiguetes de fiesta. Primero Pozas y luego al DeLorean, donde estoy bailoteando hasta las 5 (eso de salir dos días seguidos creo que no lo hacía desde la universidad).

Hoy domingo, menos que contar: por la mañana relax, y por la tarde rol, siguiendo con la campaña de Warhammer.

Ah, y entre medias preparar cosas para un viaje que voy a hacer este viernes, y que me hace mucha ilusión. Pero ya habrá tiempo para hablar de ello (aunque en esta entrada doy alguna pista).

sábado, 21 de octubre de 2017

Handia

Si fuera más alto, el chiste se hacía solo.

No es frecuente ver cine en euskera, y menos de este nivel. Handia nos cuenta la historia del legendario Miguel Joaquín Eleizegui, un verdadero gigante gipuzcoano de mediados del S. XIX que sobrepasaba holgadamente los 2 metros y medio de estatura.

Contada en varios capítulos, y desde la perspectiva de su hermano Martín, nos cuenta el origen y final de este coloso, recreando muy bien la época en la que se desarrolla y consiguiendo a veces un aire como de cuento. Pero aunque está contada desde el punto de vista de Martín, también está muy pensada para hacernos empatizar con Joaquín, con cómo debía de ser sentirse un monito de feria, un monstruo de circo, y la necesidad de encajar, el deseo no conseguido de ser como los demás. 

La verdad es que sin entrar a hacer una crítica más sesuda, debo decir que me ha gustado mucho y me ha sorprendido, ya que fui por ir, pero me he encontrado con una película de muy buena calidad (y muy lograda a la hora de hacer que parezca que el actor protagonista mida lo que mide su personaje). Eso sí, el euskera en el que está rodada es a veces "serra, serrau", hasta el punto en que tengo que confesar que en algunos momentos de la película se me iban los ojillos a los subtítulos. 

Para añadir, esta película está promocionada, por lo que la entrada solo cuesta 4 euros, menos de lo que cuesta un katxi de kalimotxo. Y puede sorprender. "Oiga, que no parece cine vasco", que dirán algunos...

viernes, 20 de octubre de 2017

Muela nueva

No es de oro, pero con ese precio...

Hoy tocaba visita al dentista, y la semana que viene habrá otra (de revisión), pero este arco argumental ya se va cerrando, pues hoy me han implantado por fin la muela artificial, que viene a tapar el hueco con el que mi boca ha estado conviviendo los últimos 9 años.

Ahora se hace raro tener el "pegote", claro.

jueves, 19 de octubre de 2017

Cartel #Rolea2017

A lo Shadowrun

Así por la tontería, las TdN de invierno van a tener su tercera entrega, y aunque mucho menos concurridas que su hermana mayor, a mí las Rolea me encantan, y no miento si digo que las cojo con la misma ilusión que las propias TdN. Espero, por tanto, que nos duren muchos años. Y aquí tenemos el cartel de este año. ¡Queda poco más de un mes!

miércoles, 18 de octubre de 2017

Empezando Eurocup... palmando

A la derecha de la foto puede verse a uno de los artífices. Junto al jugador de Limoges.

91-98. Poco voy a decir del partido, que me enciendo, pues el nefasto arbitraje ha logrado sacarme de mis casillas, y puede que no tenga razón, pero me ha quitado las ganas de comentar el partido. Además, cuando pierde Bilbao Basket, como que me suele apetecer menos (alguien que solo lo siguiera por este blog, pensaría que juegan poco pero ganan casi seimpre).

Por comentar cosas positivas, emotivo regreso de Fred Weis a Bilbao, que venía en calidad de comentarista y ha sido amplia y merecidamente ovacionado. 

De lo deportivo, pues una de cal que compensa la arena de ganar en Lituania y complica las cosas, que ya eran de por sí complicadas. Lo bueno es que este año no entra en los planes pasar de fase, así que veremos otros 4 partidos europeos en casa, y luego ya se verá. Pero hoy que era importante ganar... cagada.

martes, 17 de octubre de 2017

El bulo de la reforma constitucional

¡Meec! Error.

Quien me conozca sabrá que nunca voy a defender esa institución anacrónica, antidemocrática y parasitaria que es la Corona. Pero por el amor de Dios, no seamos cuñados, y cuando critiquemos, hagámoslo con un poco de criterio.

Últimamente estoy viendo rular mucho por ahí una foto en la que, entre otras cosas, se afirma que "se ha modificado la Constitución para que la hija de Felipe Borbón pueda ser reina". No, oigan, la Constitución se ha cambiado dos veces desde su creación en 1978; una en 2011 para la "estabilidad presupuestaria" y otra en 1992 para que los ciudadanos comunitarios pudieran presentarse a elecciones municipales. Así que a menos que con "hija" se refieran a "ciudadanos comunitarios residentes en España" y "reina" signifique "edil", sospecho que difícil encaje tiene aquí la reforma de 1992, y la de 2011 no digamos.

¿Pero y la ley sálica esa, no la habían quitado para que Leonor sea reina?

No, ni falta que hace. El artículo 57.1 de la Constitución, en su actual redacción, que no ha modificado nadie, dice literalmente: "La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos."

¿Qué quiere decir esto? Pues que a menos que Felipe Borbón tenga (o adopte) un hijo varón, no hay que cambiar nada, Leonor Borbón Ortiz ya es la heredera a la jefatura de Estado en España. Que ni puñetera gracia la que me hace que esto sea hereditario, pero tampoco me hacen gracia los bulos infundados.

Cabe preguntarse qué pasaría en el supuesto de que un nuevo hijo de Felipe amenazara con quitar el trono a su hermana. Hay sectores que en aras a la igualdad (menuda igualdad una que dejaría fuera de toda posibilidad a 47 millones de españoles, oigan) defenderían que se modificara el Art. 57, y esto no es en absoluto tan sencillo.

"Ya modificaron la Constitución sin preguntar, pueden volver a hacerlo otra vez", se oye al señor del fondo, mientras aporrea enérgicamente la barra del bar. Pero no. El artículo 57, como todo lo que rodea a la Corona, está especialmente protegido por la Constitución, siendo objeto de un procedimiento mucho más complejo (hablábamos de ello aquí) que, entre otras cosas, requiere una exageradamente amplia mayoría parlamentaria, unas elecciones y un referéndum (eso que tanto gusta al PP, sí), de manera que cuando menos, nos enteraríamos. Y que yo sepa, tal cosa no ha sucedido.

Por tanto, ni se ha cambiado la Constitución para que la hija del tipo de la foto pueda reinar, ni parece muy probable que tal cosa vaya a suceder. A título de mera curiosidad, por cierto, con la Constitución en la mano, si Sofía Borbón Ortiz cambiara legalmente de sexo, adelantaría a su hermana Leonor en la línea sucesoria. Pero sinceramente, eso tampoco parece un escenario muy verosímil.

lunes, 16 de octubre de 2017

Memorias de un ex-demandante de empleo [XXV]

Hordas de opositores, armados con documentos.

Retomo a esta categoría tan esporádica, en la que de vez en cuándo me voy acordando de mis trabajos previos al actual, para referirme en esta ocasión a mi primer contrato en la Administración Pública, en lo que en su día fuimos a llamar:

El comando OPE

Era marzo de 2007 y los exámenes de las oposiciones de la Diputación (aquellas que no saqué) habían terminado, y ya solo tocaba estar a la espera. Y lo cierto es que fue una espera muy breve, pues en seguida recibí la llamada de Gobierno Vasco. Unos meses antes, en plena vorágine de estudios, me había presentado a un examen para bolsa de trabajo que organizaba el IVAP (Instituto Vasco de Administraciones Públicas), con tan buen tino que saqué la segunda nota más alta de cuantos nos presentamos (y estamos hablando de un examen al que concurrimos miles de aspirantes), y aunque no tener la IT txartela de Word avanzado me quitó muchos puntos, seguía estando muy bien posicionado en la lista (de hecho, fue de esa lista de la que me llamaron para el trabajo de Vitoria en el que estaría 6 meses antes de venirme a Diputación). 

Nos citaron un lunes a primera hora a unos cuántos en Gran Vía 85, sede de la delegación territorial de Gobierno Vasco en Bilbao, y recuerdo que una cosa me fascinó: ¡gente sonriendo un lunes por la mañana! Nos explicaron un poco por encima de qué iba la cosa (recoger y registrar la documentación de la futura oposición de maestros) y nos mandaron al que sería nuestro lugar de trabajo: unas oficinas en la calle Nicolás Alkorta, a solo un par de portales de la oficina en la que llevo ya casi 10 años.

El trabajo era el siguiente: estar en los ordenadores, recibir a los opositores que venían para comprobar y cotejar la documentación que tenían que entregar, compulsar las copias, registrarlo todo en el ordenador y darles el justificante. Nada especialmente complicado, y tampoco muy estresante salvo picos puntuales.

Pero pasaba una cosa, y es que no sé muy bien por qué, el plazo para entrega de documentos se aplazó una semana, de manera que durante 5 días nuestro trabajo consistía en no hacer absolutamente nada. Solo estar delante de un ordenador del que no teníamos las claves, pues hasta que empezara todo no nos las podían generar. Así varias horas al día. El saludo de despedida era "mañana más, porque menos no se puede".

Como éramos todos más o menos del mismo mundillo, pronto hicimos cuadrilla, e ir a trabajar era un poco como ir al txoko (suena a chiste, pero durante esos 5 días tampoco podíamos hacer otra cosa), y teníamos una especie de cocina con microondas, para la que cogimos galletas, leche, café... y pasábamos las horas muertas.

Es verdad que cuando empezó el aluvión de gente la cosa cambió mucho, y que sobre todo los primeros días aquello era un no parar. Pero como suele pasar con este tipo de campañas, la gente es más de entregar las cosas al principio que al final, y los últimos días casi volvían a parecerse a esa relajadísima primera semana. Al menos ahí ya sí que teníamos Internet.

Nada es para siempre, y aquel contrato se nos terminó. Pero quedan para el recuerdo aquellas semanas tan bucólicas, de las cuales incluso conservo algún amigo.

domingo, 15 de octubre de 2017

Primera y sufrida victoria en casa, y otras cosas del fin de semna

Volvía a casa y casi la lía.

La entrada iba a ser solo sobre el partido de baloncesto, pero un fin de semana tan largo da para muchas cosas, tanto que tiene dos entradas; la del puente y la del fin de semana. Así que procedo a hacer la crónica. Vale, no es que haya tanto que contar, y tampoco hay nada fuera de lo normal, pero como este es mi diario virtual, la ventaja es que puedo escribir lo que me dé la gana.

El sábado tocó madrugar, pues había que recoger devolver el coche antes de las 10, y el miedo a quedarme dormido me hizo despertarme cada poco, así que lo que viene siendo no pegar ojo. Devuelto el coche me fui a casa a descansar un poco, leyendo (Forrest Gump) y jugando al ordenador (Civilization). Aprovecho para salir a hacer unas compras no relacionadas con ningún cumpleaños de esta semana que viene, y de sobremesa me veo la divertida "Fe de Etarras" vía Netflix.

Por la tarde voy a la lonja, y a lo revival me pongo a jugar al Puerto Rico, juego que llevaba más de 10 años sin tocar. Pero veo que no había perdido del todo el toque y me hago con la victoria. Luego jugamos al "Código Secreto", con épica victoria de mi equipo y Not Alone, donde gano como humano y como alien. 

El domingo por la mañana sigue la senda de la victoria, con el partido ante el Zaragoza, que tenía el componente emocional del regreso a Bilbao de Janis Blums. El partido empieza mal pero en el segundo cuarto le damos la vuelta, hasta pasar de ir 10 abajo a ponernos 8 arriba. Sin embargo, en el tercer cuarto un mal fario me hace vaticinar lo que acabaría pasando, que el equipo visitante se nos subiría a las barbas, y con los triples de nuestro hoy no tan querido Janis Blums (querido antes y después del partido, pero no durante) se han puesto 10 arriba a falta de 5 minutos. Pero cuando mejor lo tenía Zaragoza, cuando solo tenía que jugar sin perder la cabeza para no llevarse el partido, han dado una clase magistral de cómo no gestionar una ventaja y hemos pasado del 62-72 al 77-62 final. No quitaré el mérito a los de Bilbao Basket, pero parece evidente que algo no han hecho hoy bien los maños.

Para finalizar, por la tarde partida de rol, continuando con la campaña de Warhammer "The enemy within", en la que vamos por el segundo libro.

viernes, 13 de octubre de 2017

Improvisado puente navarro

En la jungla, la verde jungla.

El jueves a las 9:00 todavía no sabíamos qué íbamos a hacer, y a las 10:00 nos plantamos en un concesionario de coches de alquiler. ¿Oigan, tienen algo? Tenían, un Opel Insignia.

Teníamos el coche, necesitábamos un destino. ¿Navarra? Pues Navarra. Tiramos hacia Pamplona, y me acuerdo del hotel Iriguibel, donde suelo pernoctar cuando voy a las Umbras, así que nos presentamos en la recepción y preguntamos si tienen habitaciones libres. El azar nos sonríe, y tienen una. Ale, ubicados.

Damos un paseo por el pueblo, comemos y volvemos al coche, rumbo al Sur: a Olite, conocido por dos cosas. Una, por ser el nombre de la calle donde se ubicaba la extinta Chezgarcía y la otra, su espectacular castillo, que nos tiene toda la tarde entretenidos, subiendo y bajando escaleras. 

Terminada la tarde, nos vamos a Pamplona capital, a tomar una ronda en la Plaza del Castillo y unos pintxos en Estafeta. Todo muy de guiris. 

Hoy por la mañana, después de desayunar, nos hemos metido en la Navarra más profunda, siendo nuestro destino la preciosa selva de Irati, que hoy estaba a rebosar, pero hemos tenido la suerte de llegar a tiempo y poder entrar. Eso sí, hemos sido tan panchitos de ir sin bocadillo ni nada, aunque hemos podido hacernos con unos en el albergue de ahí (a precio nada barato, eso sí). Luego, mucho andar entre árboles y hierba, y cuando estábamos bajando, cortesía de una familia de catalanes con los que nos habíamos encontrado antes por el camino, vamos a ver el embalse, aunque debido a la escasa lluvia, un poco cuchurrío.

Al bajar, parada mediante para ver los caballos, salimos de ahí y hacemos un pequeño desvío hacia Roncesvalles, que es bonito pero breve de ver. Ya de ahí, nuevamente al coche y vuelta a Bilbao, no sin la preceptiva locura de tratar de aparcar en el centro un viernes por la noche.

Y eso ha sido esta ecapada sin planear, con una maravillosa compañía.

jueves, 12 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

Ver crecer la hierba: la película.

Voy a empezar reconociendo que no soy especialmente admirador de la Blade Runner original de 1982. O sea, está bien, pero no es una película que pondría en una de mis listas de favoritas. De ahí que esta secuela no me llamara especialmente la atención, y si la fui a ver es simplemente porque me propusieron unos amigos ir a verla en grupo. 

A veces el instinto que nos dice si una película nos va a gustar o no acierta, y por desgracia aquí ese chip que me decía "esta igual me la salto" tenía razón, pues si una sensación me deja Blade Runner 2049 es la de sopor.

Visualmente está muy lograda, y tiene una fotografía fascinante, que respeta a la vez que moderniza el material original, y la historia que nos cuenta está bastante bien. Además, también nos deja detalles interesantes sobre el mundo en el que se desarrolla. ¿El problema? El ritmo, lento, plomizo y soporífero, que hace que en una película que dura casi tres horas, te pases los últimos 60 minutos ya deseando que se acabe, a pesar de que por el camino haya alguna escena interesante. Pero abusa de planos largos y monótonos, que incentivan a la desconexión mental. 

Si hubieran renunciado a hacer una película tan larga y hubieran reducido el metraje, quitando planos y tal vez escenas que poco aportan, habría quedado una película bastante apañada, que cuenta con elementos francamente interesantes, pero el resultado es una terapia de sueño que aburre a las ovejas, al pastor, al lobo y al inspector municipal de agricultura y ganadería.

Por otra parte, alguien debería decirle al entrenador de musculación de Ryan Gosling que el cuerpo humano también tiene músculos por encima del cuello. Es difícil ser más inexpresivo.