lunes, 14 de marzo de 2016

Treme

No fue lo que esperaba.

Normalmente suelo esperar a terminar las series para comentarlas, pero en este caso no tengo yo tan claro que eso suceda, pues teniendo en cuenta que hace ya cosa de un año que dejé de verla, puede ser que esta sea una de las series, y no pasa muy a menudo, acabe dejando abandonada.

Cogí Treme con muchísimas ganas (incluso me compré el pack), ya que The Wire me encantó, y esta venía con el aval de ser de los mismos creadores. También por eso, y a pesar de que en ningún momento me llegaba a enganchar, decidí tener paciencia con ella, pero creo que temporada y media es suficiente para llegar a la conclusión de que si, a pesar de sus virtudes, cada capítulo se me hacía cuesta arriba, había que admitir que la serie no me gustaba.

La serie, que se desarrolla en la Nueva Orleans post-Katrina, nos pinta muy bien la ciudad, y ese sabor tan especial que tiene, con una gran calidad, pero no terminaba de cautivarme, tal vez porque no llegaba a encontrarla entretenida. Coge The Wire, cambia drogas por gastronomía y pistolas por instrumentos musicales, y más o menos sirve para orientarse de por dónde van los tiros (las notas, más bien). Pero un excesivo protagonismo de la música puede quitar puntos para quien, como yo, no sea un apasionado del jazz, y sobre todo la sensación de estar viendo una y otra vez el mismo capítulo. 

Tal vez algún día la cabezonería me haga retomarla, y quién sabe si como me pasó con The Wire un segundo visionado me entusiasme, pero de momento, y aun siendo capaz de verle todas sus virtudes, me duele reconocer que Treme me decepcionó.

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