martes, 31 de agosto de 2010

Dixit

Elementos del juego

Dixit, sin haber inventado la rueda, es un soplo de aire fresco en el mundo de los juegos de mesa. Yo ya había jugado antes a esto, e incluso hablado de ello en el blog, y mucho antes con un diccionario. Porque el Dixit no es otra cosa que jugar al Diccionario o al Absolutas Idioteces, pero con imágenes, pues el juego consta de poco más que una baraja de cartas con dibujos, sin texto, sin valores numéricos, solo imagen.

Pero en sus imágenes, de Marie Cardouat, reside su encanto, son unas imágenes de gran belleza, tremendamente evocadoras, que encierran historias en sí mismas, y que nos cuentan un cuento por sí solas.

La mecánica, bien simple, es la siguiente:

Cada jugador tiene en su mano 6 cartas, y el narrador, cargo que es rotatorio, escoje una de ellas y dice lo que quiera; un concepto, una palabra, el título de una película... lo que le venga en gana. Y los demás jugadores tienen que elegir de entre las cartas que tengan ellos, una que se ajuste a lo que ha dicho el narrador.

Una vez todos han jugado sus cartas, boca abajo, el narrador las baraja y las va revelando, de forma que no se sepa quién ha jugado cuál, y los jugadores, en secreto, deben votar la que creen que puso el narrador. Una vez se revelan, se procede a puntuar: 3 puntos por aivinar la que era y un punto por cada jugador que haya votado por la tuya.

Es importante que el narrador no sea demasiado obvio ni demasiado oscuro, ya que si todos aciertan o ninguno lo hace, todos puntuarán menos él, así que debe encontrar un sutil equilibrio entre lo evidente y lo incomprensible.

Ejemplo: "Bebida"

En el caso que nos ocupa, el narrador dijo "bebida", lo cual tiene una cierta complicación, dado que en mayor o menor medida, hay varias cartas que encajarían. En este caso es la primera. Si el narrador hubiera dicho "cáliz de oro", probablemente todos habrían acertado, y si hubiera dicho "iguana tomando el sol en bikini", nadie en sus cabales la habría votado, por lo que en ninguno de los dos casos habría puntuado.

El juego es totalmente libre en cuanto a qué se puede decir y qué no. Una melodía, un monosílabo, un speech de media hora... todo es lícito y todo vale. Con el caso del cáliz tan válido habría sido decir "copazo" o "la pasión de Cristo", como decir "glu-glu" o "Indiana Jones". Todo vale, siempre y cuando no te pases de fácil o difícil.

RIDIT

Y la palabra es "Lady Gaga"

Acuesten a los niños, que llega la programación para mayores. Y es que, obviamente, Dixit es un juego para todos los públicos, pero que como acaba siendo jugado por frikis, acaba siendo corrompido, y es entretenido tirar de conceptos abstractos, "la felicidad", "un día en el circo", "la insoportable levedad del ser"... pero el propio juego propone variantes, como hacer partidas temáticas en las que solo se puedan utilizar canciones, o títulos de película, y por qué no, tirar de frikadas o humor negro, o incluso hacer un dixit temático de Muchachada Nui, o los videos del Bananero.

Con esto, el Dixit, que puede adolecer de ser un juego fácilmente quemable, adquiere una nueva dimensión, que le puede dar mucha vidilla.

BIBIT

Naturalmente, nada impide, salvo el sentido común y lo que diga el dueño de las cartas, jugar al dixit con bebida, donde bebes en función de que falles/aciertes la tarjeta, aunque para ello recomiendo encarecidamente poner unas fundas a las cartas.

lunes, 30 de agosto de 2010

Día en Beijing

¿Dejarán entrar aquí?

Vuelvo con mis narraciones chinescas, para decir cosas buenas acerca de su capital, pues entre lo del hotel y lo de la muralla, mala propaganda les estaba haciendo, y hoy me voy a lo positivo.

Me centro primero en la parte más típicamente turística, que es la ciudad prohibida, junto a la plaza de Tianamén, la clásica estampa de la foto de Mao que se ve a mis espaldas. Algo digno de ver, con sus múltiples casitas, aunque te puedes volver loco si pretendes entrar en todas y cada una de ellas, pues aunque bello, no deja de ser enormente repetitivo. Fotos las tengo a docenas, y algunas muy chulas, pero no es plan de marear. Pongo una y a correr:

Templo de la feliz sonrisa, pagoda de la eterna satisfacción, o algo por el estilo.

Tras la ciudad, había un montecillo con un templo que tenía unas vistas preciosas, desde donde se veía bastante bien todo Beijing, pero con unas enormes, casi gargantuescas abejas, del tamaño casi de melones con alas.
 Parece la snitch dorada.

Al bajar vimos el único espacio de Beijing en el que no había gente, algo insólito, y luego nos encontramos con un parquecillo lleno de dinosaurios, de los que ya hablaré en otro momento, que tuvo su guasa.

Al bajar nos topamos con unos madrileños recién llegados a China, que pedían ayuda de gente que conociera el lugar, sobre todo sitios para comer, así que con ellos nos fuimos, a comer e intercambiar anécdotas en una divertida sobremesa.

Y por último, antes de abandonar el país, una vuelta por la histórica Tianamén, con unas bonitas vistas.

Ahora, saltándome la lógica temporal del relato, me voy a dos días antes, cuando llegamos a China, para hablar del gran mercado de la seda, un buen sitio para que pueda ir de compras quien guste de precios baratos, vendedores que gritan y eternas sesiones de regateo, o del pintoresco salon recreativo que nos topamos, con una máquina expendedora de, de...

625 experimentos

Y también recabó mi atención, aunque no en un aspecto especialmente positivo, uno de los mercadillos de calle, donde vendían comidas tan exóticas como hipocampo, estrella de mar o brochetas de escorpiones... vivos.

Puede que me deje cosas por contar de Beijing, pero creo que las más importantes ya las he contado.

domingo, 29 de agosto de 2010

Aste Nagusia: Fin de fiesta

¡Libres!

Otra vez más, se acabó la fiesta y Marijaia vuelve a su cubil hasta el año que viene. Alcohol, risas, encuentros aleatorios. Y ayer turno de txozna, tranquilito pero productivo, pues no recordaba cuándo fue la última vez que vi tanto dinero junto. Se nota que era el último día y la gente iba a quemar naves.

Eso sí, en mi caso el cansancio acumulado hacía mella, lo que unido al hecho de que bebí menos que el viernes y se me pasó la borrachera sobre las 5 de la mañana, aunque me lo estaba pasando francamente bien me fui sobre las 6, incumpliendo mis malvados planes de hacer gaupasa y desayunar churros en compañía de toda la tropa que estábamos, como viene siendo tradicional.

Unas fiestas divertidas, pese al paréntesis del miércoles, en las que nuevamente he podido salir todos los días y en las que la camiseta de la comparsa ha vuelto a sacar chispas.

¡Hasta la Aste Nagusia 2011!

sábado, 28 de agosto de 2010

Aste Nagusia: Sombreros y submarinos

Todo es más elegante con un sombrero

Anteúltimo día de fiestas y uno de los grandes, en el que nos juntamos un grupo cuantitativamente considerable. Pero como no todo es fiesta y alcohol, debo decir que ayer fue un día de bastante socializar, quedando por la mañana con unos amigos para ir a comer a la cervecera, tener después una sobremesa jugando al Dixit (ya que me lo había comprado, tenía que estrenarlo) y después un rol en vivo, TK 208 D. Donskoy, ambientada en un submarino soviético, donde me tocó como comandante abortar un motín y salvar a la mayor parte de la tripulación.

Ya lo que es por la noche, nos fuimos a ingerir masivamente bebida, jugando a caricaturas o un desternillante teléfono escacharrado, todo ello rehogado con ron, mucho ron. No mentiré negando que la embriaguez alcanzó unas cotas simpáticas, pero sin llegar a resentirse el cuerpo, quedando lo de ayer encuadrado, al menos para mí, en borrachera divertida. Y con lo que mola de fiestas, que es encontrarse con gente.

Y como no es plan de contar aquí detalles sórdidos, damos por concluida la transmisión, no sin antes avisar de que hoy estaré nuevamente tras la barra de la txozna, en turno de tarde.

viernes, 27 de agosto de 2010

Aste Nagusia: Bob Esponja

En ocasiones veo esponjas

Avanzan las fiestas y entramos ya en el tramo hardcore de las mismas, que son los tres días gordos; jueves, viernes y sábado, recibiendo ayer al señor Manu como visitante para estos tres días de fiesta, que ya hasta el lunes no toca trabajar.

Así pues, ayer la sesión comenzó con vodka negro, Villa Paleti y videos de Youtube, demostrando que es cierta la teoría de que la música de Benny Hill lo mejora todo.

Yakety Sax!

Luego, a las txoznas, donde los katxis obnubilaban nuestros sentidos, y donde cambiábamos sistemáticamente todos los estribillos de las canciones por "Bob Esponja", hasta que a eso de las 6 servidor optó por coger el metro (que de acuerdo con mi superior estrategia llegó justo a tiempo para que yo lo cogiera sin esperar) y retirarme para casa.

Quedan dos días, a ver qué tal.

jueves, 26 de agosto de 2010

Aste Nagusia: Día sin txoznas

Patada en concierto

Ayer, por primera vez en 15 años, no bajé a las txoznas en fiestas de Bilbao estando en Bilbao. El motivo es que por cuestiones que no vienen al caso (el tema es polémico y no tengo muy clara mi opinión al respecto) las Comparsas adheridas a Bilboko Konpartsak, como es el caso de la mía, Moskotarrak, decidieron que se haría un parón, para entre otras cosas demostrar cómo serían las fiestas sin txoznas (a mi entender serían una mierda) por lo que hubo que buscar otros planes alternativos, y estos fueron acercarme a un bar de Deusto donde actuaba "Patada", un grupo compuesto por amigos míos de la época del instituto, con los que pude estar charlando un rato.

Y como el concierto acabó prontito, sobre las 22:30, no me fui muy tarde a casa y se dio la insólita circunstancia que no se había dado ni en mi época de universitario, cuando tenía exámenes en septiembre, y es que a las 12 ya estaba en casita.

Por tanto, para compensar, habrá que aprovechar y quemar las naves en los tres días que quedan de Semana Grande.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Aste Nagusia: día tranquilito

El nuevo test de alcoholemia de la DGT.

Ayer tocó día tranquilo en todos los aspectos. Por la mañana, dado que había cogido libre, no tuve que madrugar, y teniendo en cuenta que aunque sobrio, me había acostado tarde el día antes y llevaba sueño acumulado de otros días, aproveché para dormir a pierna suelta hasta bien entrado el mediodía.

Por la tarde una visita a la lonja para echar partida de rol, concretamente "Balas sobre Shanghai" (manda huevos) del JdR el Rastro de Cthulhu, dando vida a un misionero que investiga el asesinato de un colega y la desaparición de un misterioso y presuntamente indestructible espejo.

Ya por la noche, como a ninguno de los presentes nos apetecía demasiado salir a emborracharnos hasta las cartolas, optamos por un plan más de cena, tertulia y juegos, asaltando un KFC y jugando a juegos tan intelectuales como el Piko-Piko o el Villa Paletti (en la foto)

Sin embargo, plan tranquilo no fue sinónimo de acostarse pronto, ya que entre pitos y flautas acabé llegando a casa a las 3:30, algo que me ha resultado muy divertido hoy a la mañana cuando me he tenido que levantar para ir al trabajo.

martes, 24 de agosto de 2010

Aste Nagusia: Cara al público

¿Qué le sirvo?

Un clásico de la Semana Grande es el turno de txozna del lunes, que este año contaba con una peculiaridad, y es que toda la gente que estaba atendiendo era de nuestro grupo, b ien habituales bien invitados puntuales, lo que casi consolida la tarde del lunes como "nuestra".

Y volvió a coincidir con que por la mañana en el trabajo tuve mostrador (desértico), para hacer una sesión doble de atención al publico. Ayudas sociales y certificados por un sitio, katxis y cubatas por el otro.

Eso sí, también fue una tarde tranquila, no demasiado concurrida, y además siendo unos cuántos la cosa fue bastante relajada. Y al acabar el turno, un par de katxis en la trastienda de la txozna y en cuanto empezó a llover una rápida retirada a casa (a eso de las 4 pero sobrio)

Próximo turno: sábado por la tarde, me temo que menos tranquilo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Toy Story 3

La mejor de las 3, con muchísima diferencia.

Las mentiras hacen llorar al Niño Jesús, y las películas de Pixar hacen llorar al Niño Jokin. Sí, lo admito, estos cabroncetes de Pixar ya lo consiguieron con Up, y con Toy Story nuevamente lograron sacarme incipientes lagrimones de la emoción. Será porque me estoy haciendo mayor.

O será porque Toy Story, la historia de los juguetes animados ha conseguido dar ese giro de tuerca que no tenían las anteriores y conseguir la película redonda con el cocktail de humor, emoción, acción y personajes entrañables, con el que para mí es uno de los villanos más insidiosos, carismáticos y achuchables de cuantos nos haya dado la factoría Disney.

Oscar a mejor actor, pero ya.

Todo ello sin contar con que visualmente es un regalo, máxime cuando se ve en 3D, y aunque esto ya no es ninguna sorpresa, el corto que antecede a la película, en este caso "Día y noche" es otra maravilla que sí requiere ser vista en 3D para su máximo aporovechamiento.

En cuanto a la historia, pues habla de algo por lo que todos los adultos hemos pasado, que es el adiós a la infancia, el paso a la madurez, y con ello, pues la pregunta de qué pasa con los juguetes, y el cómo uno se desprende de algo que ha sido importante en su vida. En este caso el ya no niño Andy se va de casa para empezar la universidad, y se debate entre guardar, donar o tirar los juguetes, con todas las implicaciones que ello tendrá para Woody, Buzz y compañía.

Además de todo eso, y del emotivo desenlace, el nudo de la película es una entretenida historia de acción, con toques de thriller carcelario y película de fugas, con un argumento que sin ser una revolución (no olvidemos que estamos hablando de una película para niños), para sí quisiera más de una película de acción pretendidamente seria. Y sobre todo los personajes, rebosantes de carisma y simpatía (¡quiero un Perdigón de peluche!), destacando la versión más cañí de Buzz Lightyear. Hasta el infinito y más allá, ¡y olé!

Una difícilmente mejorable combinación de elementos que dan como resultado esta joya de la animación, y que supone una muesca más en el revólver humeante de fantasía de Pixar.

domingo, 22 de agosto de 2010

Empezó la Semana Grande 2010

Marijaia joins the party!

Por si alguien no se ha enterado, ayer empezaron las fiestas de Bilbao, la Semana Grande, y allí estuve yo, como siempre fiel a Moskotarrak, para dar fe de ello.

Siendo breve, pues no me apetece extenderme demasiado, el día consistió en ver la extraordinaria Toy Story 3 (ya la comentaré por aquí) y luego ir a las txoznas, concretamente a la mía, a la Mosko, donde me encontré con un montón de gente, y donde estuvimos en compañía de amigos y katxis hasta la hora de marchar.

Hoy también hay idea de salir, aunque con más moderación, que mañana trabajo.

viernes, 20 de agosto de 2010

Repo Men

El cobrador del Frac, versión futurista.

¿Recuerdan aquel sketch de los Monthy Python y las donaciones de órganos, ése en el que venían a reclamar el hígado de un infeliz donante? Pues coja esa premisa, añada unos toques de Brazil (también de uno de los Monthy, Terri Gilliam) y conviértala en película de acción. Sírvase también a "homenajear" (no diré si plagiar hasta haber visto ambas) el musical "Repo: the genetic opera" y tenemos Repo Men, una pequeña joyita que tuve oportunidad de disfrutar ayer.

La premisa es fascinante: en el futuro los órganos no se donan, se compran y se pagan a plazos. Y si el desdichado comprador no puede hacer frente a los pagos, pues bueno. ¿Todo el mundo sabelo que pasa si no se hace frente a la hipoteca o las letras del coche, verdad?

Y en estas tenemos a Remy (Jude Law), un prestigioso recuperador de órganos, que junto con su compañero Jake (el en todos los sentidos enorme Forest Whitaker) se dedican a hacer su trabajo (son los mejores en lo suyo) hasta que se Remy se ve obligado a enfrentarse al sistema en una lucha fratricida que acabará con uno de los dos totalmente destruido.

Vamos, la premisa típica de las distopías. Pero como también es habitual, lo importante no es tanto lo que pasa sino el escenario en el que se desarrolla, un mundo dominado por un capitalismo feroz y caníbal, con ricos muy ricos y pobres muy pobres, contraste clamoroso de megaurbes y barriadas deprimidas de aspecto postapocalíptico, y sobre todo la hipocresía del sistema, con ese asesino que se planta en tu casa para arrancarte el pulmón no sin antes rellenar todo tipo de formularios. Y para la galería una gran frase: "No queremos que piensen, queremos que firmen".

La película es tremendamente divertida, con un estilo de dirección muy peculiar, muy a lo Kick-Ass, y un final relativamente sorprendente, y digo relativamente primero porque te va dejando pistas delante de las narices (que yo no supe ver) y segundo porque ese mismo final, bastante parecido, ya lo vimos en otra película, que no diré cuál es pero que el lector que haya visto ambas debería reconocer. Obviamente, una película de homenajes.

Y ya que la cosa va de homenajes, el video que mencioné al principio:

Cuidado con lo que donáis.

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Colega, dónde está mi muralla?

No os fiéis de mi cara amable, estaba cagándome en todo.

Dicen, aunque es mentira, que desde el espacio se puede ver la Gran Muralla China. Como mentira era lo que decían en el hotel, sí el maravilloso hotel del que hablaba ayer, de que con su visita guiada se veía la Muralla.

Pero empecemos desde el principio.

El día en que llegamos al hotel, vimos que anunciaban visita guiada a la Gran Muralla, uno de los sitios que más me apetecía ver de China, y nos apuntamos. Nos informan de que se sale del hotel a las 5:30, así que nos vamos a dormir prontito, y dormimos, hasta que a las 3:30, dos horas antes de lo previsto, nos despiertan para decirnos que los de la muralla ya nos están esperando.

Nos montan en una furgoneta y callejeando un rato, jugándonos la vida entre las curvas, nos llevan a un autobús lleno de chinos, y tras callejear un rato más, el vehículo se detiene en medio de la calle, donde una multitud de chinos se agolpa en torno a algo, que deducimos que era Tiannamen (media hora para ir a un sitio al que tardábamos lo mismo andando) y es que nos han llevado a las 4 de la madrugada a ver el cambio de bandera. Algo que probablemente para los chinos sea importante, pero que en ese momento solo me produce ganas de agarrar ese trapo y limpiarme el culo con él.

Tras el canje banderil nos introducen de nuevo en el autobús y tras una ruta "turística" por Beijing, nos llevan dos horas después a algo que parece Silent Hill, con una niebla que impide ver más allá de las narices y con un montón de chinos y chinas gritando por megafonía.

Hacemos algo de cola, y por fin nos llevan a la "muralla", un tramo diminuto con más chinos que ladrillos y puestos de souvenirs dentro de la Muralla. Llamadme picajoso, pero esto me parece tan irrespetuoso como lo sería poner una pegatina de "beba Pepsi" en la Gioconda.

Chinos por aquí, chinos por allá, empujando, gritando, insultando... y una hora después nos meten en el autobús, serían las 10 de la mañana. Iluso de mí, pienso que para enseñarnos otros tramos de la muralla.

Una hora más de autobús, con la guía recitando en chino monocorde y estridente, a través de su megáfono cosas cuyo interés no entro a juzgar, pero que me provocan ganas de practicarle una laringectomía con la palanca de cambios.

Y llegamos a un "museo" del jade, donde nos desmarcamos del grupo y llegamos a la tienda, de paso obligado, donde ofrecen su jade a precios abusivos.

Posteriormente viene la comida, donde compartimos mesa con otros chinos y comemos... a las 11:00 AM.

Vuelta al autobús, y esta vez, con la preceptiva hora, hora y media de insufrible megafonía (la china no se calló en ningún momento) nos llevan a un "museo" de arte con cera, o algo así, donde nos dicen que no está incluido en el precio, que hay que pagar suplemento. En ese momento, mi grado de mala hostia crece, y lamento no saber chino para no poderle decir que no pagaría por ese museo ni aunque fuera la fábrica de ponis de chocolate, así que nos quedamos fuera, tomando un helado, y sobre todo una hora sin escuchar la megafonía. Pero mi esperanza de volver a ver la Muralla se va difuminando.

Vuelta al autobús, y esta vez nos llevan a las tumbas Ming, un lugar bonito, pero en el que no nos dejan movernos ni un ápice, todo el rato en el grupo, sin separarnos, y pasando por donde decían, y siguiendo los paripés, que si di ula-ahula cuando pases por debajo de este arco, que si coge este amuleto con la mano derecha, etc... ¿se han parado a pensar que podría no serme indiferente participar de esas cosas?

Todo acaba en un templete o algo, donde nos quieren sacar pasta por nosequé, y que cuando intento fotografiar invoca de la nada dos chinas que se abalanzan sobre mi cámara, cual guardaespaldas del presidente al ver un arma de fuego. Afortunadamente la foto sale, como también sale mi airada respuesta "¿se os va a quemar el puto templo por una foto?" (nótese, que no había ningún cartel de "no fotos")

Vuelta al autobús y vuelta a Beijing. Parece que la cosa terminaba, pero lejos de la realidad, nos conducen a un edificio, y nos meten a todos en una sala con sillas, al estilo reunión de alcohólicos anónimos, y primero una china empieza a soltar su discurso acerca del, supongo, jade que tiene en la mano. Posteriormente entra un tipo con aspecto de showman, y empieza a soltar su discurso, que posteriormente descubro que quiere decir "los chinos somos muy listos y reconocemos el jade de verdad, no como los occidentales, que son unos garrulos". Obviamente ignoraba que a lo mejor le entendíamos.

Y como no debería ser sorpresivo, después de eso nos meten en la zona de ventas, donde intentan colarnos más jade que, obviamente no compramos.

Para rematar la faena, el autobús que tenía que dejarnos en el hotel nos deja en medio de Beijing para que nos busquemos la vida. Y por supuesto, del desayuno incluido y pagado mejor ni hablamos.

De todo esto extraigo que no me jodió tanto madrugar, la horrífona voz de la guía o el insulto final a nuestra inteligencia sino el hecho de que yo tenía muchísima ilusión por pasar un día en la Muralla China y disfrutarla, y estos sinvergüenzas me la robaron.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El hotel del terror

¡Horreur!

Utels Hotel Wangfujing, un nombre a evitar si se viaja a Beijing.

Dedico una entrada al infame hotel en que nos hospedamos en la capital, ya que el cúmulo de despropósitos que de él puedo contar es tal, que ni tan siquiera a mis peores enemigos les recomendaría la estancia aquí (bueno, a lo mejor a Nicholas Cage sí)

Empecemos, pues, por el principio, con nuestra llegada al hotel, donde pese a haberla tramitado por Internet negaron todo conocimiento. Nos decían, eso sí, que tenían habitaciones disponibles... ¡al doble del precio de la reserva!

En riguroso chino, la discusión del que sí que si no, en la que ellos, contradiciendo el cartel de la puerta, y en la que dicen que no tienen Internet, lleva a que acabo sacando el teléfono móvil para conectarme a Internet y buscar el correo con la reserva. Intentan hacerse los tontos, aduciendo que no viene el precio. Le sacamos de su error y le hacemos saber la terrible verdad: "Total Price" no es el nombre de un nuevo personaje de Oliver y Benji.

Todo quedaría en algo meramente anecdótico si no fuera por el aspecto tétrico y maloliente que presentaban los pasillos, tétricos y mal iluminados. Y no creo que la OMS me permitiera hacer una descripción detallada de los baños públicos (suerte que los de la habitación se salvaban) y también en lo anecdótico, o más bien escheriano, queda la habitación.

La habitación perdida, versión china.

Lo que se ve en la foto no parece muy terrible. Vale que la habitación no era especialmente grande, pero tenía un detalle muy curioso. Solo había dos ventanas, y el brillo del flash delata que la foto está sacada a través de una de ellas. Sí, esa foto está sacada desde el cuarto de baño, sentado específicamente en la taza para sacar esa foto, y había una segunda ventana que daba... al pasillo.

Afortunadamente, la ventana que daba al pasillo era coronada por una cortina, pero no podemos decir lo mismo de la ventana que separaba cuarto de baño y dormitorio, que estaba totalmente carente de cortinas, persianas o elementos antilumínicos similares. A ello habría que sumar que dadas las dimensiones y la total ausencia de cortinas de baño, uno podía ducharse y limpiarse los dientes a la vez sin demasiado esfuerzo.

Pero en fin. Esto queda en el terreno de lo gracioso. Menos gracioso es, sin embargo, el tema del desayuno. El primer día, por causas que ya relataré, pues tiene su miga, no nos dieron el desayuno pagado, y el segundo, cuando fuimos al comedor nos dijeron que se acababa de terminar poco antes. Y que me aspen si en ese comedor había habido alguien desayunando alguna vez en los últimos 15 años, pues he leído relatos de Lovecraft con descripciones más alegres que el aspecto de ese comedor.

¿Gracioso? Pues hubo cosas peores.

¿Cómo olvidar el tema de las maletas? El primer día les expusimos nuestra situación: el sábado nos íbamos del hotel pero nuestro vuelo no salía hasta la noche, y necesitábamos que nos custodiaran las maletas a lo largo del día. Todo perfecto, sin problemas.

Como es mejor prevenir que lamentar, al día siguiente volvimos a preguntar. ¿Seguro que podemos dejar las maletas después de haber hecho el checkout? "Sí, sí, fijo".

Y a nadie sorprenderá que cuando el sábado fuimos a abandonar el hotel, cuando preguntamos al encargado dónde podemos dejar las maletas nos dijera que no se podían dejar allí. Un divertido juego de "que sí, que no", en el que finalmente y ante la evidencia, nos dice que podemos dejarlas en la 6ª planta.

Y nos conducen al cuarto de las escobas. Para ser exactos, al cuarto en el que encierran a las escobas cuando se portan mal. Y cuando dejamos nuestras maletas nos preguntan si tenemos algo de valor, consiguiendo por nuestra parte una mirada homicida y un "¿acaso no es seguro?"

Cuando bajamos a recepción, pedimos al encargado un recibo de las maletas, que nos rellena con desgana, pero mágicamente, cuando le pedimos que plante en el recibo el sello del hotel su cara cambia y llama arriba para decir (en chino, claro) "cuidad bien esas maletas".

Las maletas no sufrieron menoscabo alguno, pero todavía quedaban más lindezas por descubrir, ya que para marchar al aeropuerto le pedimos que nos llame un taxi, y un rato después viene un señor con un coche, que dice ser taxista (como yo puedo decir que soy perito agrónomo) y que cuando le pedimos factura, nos dice que no puede. Le explicamos amablemente que necesitamos la factura para que la empresa nos pague el taxi, y al principio mira extrañado pero luego se saca de la guantera un manojo de facturas de a saber qué, y nos pregunta si con eso vale.

Obviamente no, y le decimos al del hotel que nos pida un taxi de verdad. Le explicamos lo de la factura... y nos viene con un manojo de tickets de vayaustedasaberqué diciendo que entre todos suman 150 yuanes, que es el precio del taxi.

Ante nuestra insistencia y miradas de odio, llama un taxi de verdad, y decidimos montar. Pero una vez en trayecto nos damos cuenta de que no ha encendido el taxímetro. Le pedimos que lo haga, y él insiste en que el precio es fijado (y totalmente en B, claro). Al final pone el taxímetro y mientras nos lleva, podemos oír (bueno, yo lo que me traducían) que por la radio le iban dando instrucciones para que diera más vuelta y fuera más despacio, para así poder cobrarnos más.

Finalmente llegamos al aeropuerto, pagando bastante menos de la cantidad que nos quería cobrar, y sabiendo a qué hotel no ir jamás.

Pero la peor parte del hotel la contaré mañana, en una entrada que se titulará:

Colega, ¿dónde está mi muralla?

martes, 17 de agosto de 2010

Origen (Inception)

¡No son zombis, son inceptados!

Precedida de una gran expectación, y ensalzada por muchos fans de Nolan antes incluso de su estreno, Origen resulta ser una película más divertida de lo que prometía, pero también bastante menos profunda, y más simple que el mecanismo de un chupete, a pesar de lo que puedan amenazar sus compases iniciales.

La premisa, unos señores capaces de introducirse en sueños ajenos y alterarlos o robar información del subconsciente, es la enésima tuerca a la cien veces tratada y fina línea que separa lo que es real y lo que no, lo que es ficticio y hasta qué punto podemos confiar en nuestra percepción y en lo que creemos real. (¿He oído Shutter Island 2?)

Algunos la comparaban con mi detestada Matrix, y si bien es cierto que tiene puntos en común, Origen le gana sobradamente la partida a los Wachowski ya que tiene lo que tiene que tener una película para ser buena: es divertida. Sí, que no nos engañen, Origen es buen cine, pero buen cine de palomitas. Con todo lo bueno y todo lo malo que ello tiene. Nolan es humano, y sabe hacer bien las películas, pero yerra y dista de lograr la película redonda que muchos dicen, y no alcanza ese "algo" que daba la madurez a "el Caballero Oscuro".

No entraré en pormenorizar los errores de la película, que los tiene, aunque es cierto que no son tantos, pero sí diré que es una película demasiado tramposa, que se salta sus propias premisas constantemente y que pretende ofrecernos un enigmático final en el que quiere dejarnos varias posibilidades abiertas. Y lo siento, yo solo veo una. La escena del gato en el despacho del químico debería bastar y sobrar para darse cuenta de que para que una de las posibilidades fuera cierta habría que achacar al director unos fallos garrafales de raccord. (Vamos, que si no es todo un sueño de Resines, perdón, de DiCaprio, que me expliquen por qué el gato aparece y desaparece según el encuadre, amén de unas cuántas otras cosas)

Pero si apagamos el cerebro y obviamos ese tipo de detalles, nos encontramos ante una película refrescante y bien hecha (con ciertas salvedades), una historia amena y ligerita (manida película de grupo de ladrones) y unas actuaciones correctas donde a nivel personal destaco a la algo sosa pero adorable Ellen Page, quien ya me cautivara en Hard Candy (¿Se puede ser más mona?).

Fallos, claro está, se le pueden encontrar muchos, como la pelea a puñetazos en gravedad cero, el tempo de los sueños o que el plan dependa exclusivamente de que la víctima sea gilipollas. Pero todo vale si aceptamos que estamos en el mundo de los sueños.

Y puede que Origen no sea el peliculón que quieren hacernos creer, o puede incluso que en mi ineptitud no la haya entendido, y al más puro estilo Homer Simpson me haya inventado mi propia película. pero eso no me impide recomendarla a quien quiera pasar una tarde entretenida en el cine.

Mi critica en Muchocine.

lunes, 16 de agosto de 2010

Escapada pekinesa

Auténtico perro pekinés

Siguiendo con mi periplo chino, como ya comenté, de Shanghai tomamos el tren rápido a Tianjin, donde teníamos el campamento base, pero donde el atractivo turístico no era especialmente espectacular, por lo que me salto un par de páginas hasta subir a otro tren rápido, uno que en media hora nos dejaba en la capital de la República Popular: Beijing o Pekín, según gustos.

No andábamos sobrados de tiempo, ya que habíamos salido relativamente tarde, y en ciudades como Beijing las distancias son grandes, por lo que solo pudimos ver el Templo del Cielo y el Palacio de Verano, que ilustraré con sendas fotos:

Templo del cielo

El templo, aun siendo algo interesante, quedó quizás algo deslucido por el calor, las prisas y el hambre, que fue saciada a base de arroz por la friolera cantidad de... ¡2 yuanes! (unos 23 céntimos de euro) y que me permitió no comer nada más en todo el día.

Y tras comer, la odisea de buscar una boca de metro se repetía. Ya al ir habíamos tardado más de media hora a pie desde la boca de metro hasta la entrada del templo (y se supone que estaba céntrico) y viéndonos incapaces de encontrar otra, optamos por un taxi que nos llevara al Palacio de Verano.

Empezando por P, inventos de los chinos: pólvora, papel y puenting.

Mucho más espectacular me pareció el Palacio de Verano, residencia estival de los emperadores chinos, y un enorme lago rodeado por un parque lleno de templos y casitas con nombres rimbombantes, como el Salón de la Feliz Longevidad, el Templo de la Fragancia de Buda o el Pabellón de la Piedra Maestra (chiste dedicado a los frikis tedeneros: sí, a mí también me ha recordado al CEULAJ).

Sin duda un sitio agradable para pasear y unas vistas increíbles, tanto del propio parque como de la ciudad.

El "azul" cielo de Beijing.

Al cerrar el palacio tomamos el tren de vuelta a Tianjin, donde estuvimos un par de días más, en los que cabe destacar una cena multicultural con gente de diversas nacionalidades, y los estreses típicos de una mudanza internacional, pero son cosas que carecen de interés a comparación con lo que viene siendo China.

Más cosas sobre Beijing en sucesivas entradas.

domingo, 15 de agosto de 2010

De vuelta de las Umbra

El Pentágono navarro

Regreso de Pamplona, ciudad que esta semana he visitado, entre otros motivos, porque celebraban la tercera edición de las jornadas Umbra, y por tercera vez he asistido, segunda que me quedo a dormir (a pesar de ronquidos, incesantes teléfonos móviles nocturnos y estruendosa música matutina)

Siendo esquemático, el viernes llego a la tarde y juego una partida al divertido y original Dixit (le debo una entrada a este juego), una de Castronegro (que ya tuvo su entrada hace tiempo) y una cena en el wok. Luego, algo de Time´s Up por la noche, donde descubrimos que Luis Moya era militar y Manuel Azaña un político de extrema derecha en la transición española.

Dormir, y por la mañana siguiente, convenientemente ataviado con mis chanclas, para cuando me doy cuenta estoy desayunando y comiendo a base de pinchos en el casco viejo de Pamplona, donde los pinchos son deliciosos, sí, pero caros de cojones. Algunos a precio de Euribor. Pero en alegre compañía y diversión, salvo para mis pies, que suplican clemencia, por lo que los entrego a una reparadora siesta. Siesta de la que me sacan para recordarme que me toca dirigir partida de rol, "Giro al Infierno", que aunque la empiezo, admito que con cierta desgana, resulta funcionar muy bien y recibe una inmejorable respuesta por parte de los jugadores.

Por la noche, algo más de Dixit y una cena en un kebab, donde el concepto "sin lechuga ni cebolla" resulta ser algo demasiado difícil de captar, visto lo visto. Tras la cena más Dixit y a dormir.

Hoy ya tocaba desmontar el chiringuito, pero por la mañana un trivial donde perdemos en el desempate (con criterios, ejem, algo turbios) y una entrega de premios donde la organización tiene el buen detalle de acordarse de los organizadores de partidas, y tras pasar la tarde de literal esparcimiento en el parquecillo de la foto, autobús y de nuevo a Bilbao.

viernes, 13 de agosto de 2010

A las Umbra 2010

El cartel

Siendo breve, que acabo de salir del tajo y en una hora cojo el autobús para Pamplona, ciudad que este año me tocará visitar unas cuántas veces, pero esta vez voy con motivo de las jornadas de rol que celebran allí (será mi tercera participación) y que durarán hasta el domingo. No son las TdN, pero servirán de metadona. Además, el año pasado no me fueron mal.

jueves, 12 de agosto de 2010

Acabé la primera temporada de V

Diseño alternativo

Ya mencionada previamente, esta serie venía con grandes expectativas por mi parte, y ayer terminé de ver la primera temporada (ahora falta esperar a la segunda) y la verdad es que el resultado ha sido más que positivo. Pues, si lo analizas friamente, que una serie icónica que tienes mitifcada tenga un remake y éste no te decepciones, es todo un logro.

No será la mejor serie que he visto en mi vida, y tiene algún que otro detalle mejorable, pero a mí me ha gustado, y por ello ayer me metí loc 4 últimos capítulos del tirón.

Ahora tengo que decidir con qué serie me meto ahora.

Candidatas:

-Stargate Universe
-Persons Unknown
-Harper Island (recomendada por mi señor padre, lo que le da muchos puntos)
-Prison Break
-4ª de Heroes :D

miércoles, 11 de agosto de 2010

Shanghai 2: La Expo

Jokin, una atracción más de la Expo

Una Exposición universal es algo que no se ve todos los días, y yo concretamente llevaba sin ver una desde la de Sevilla en 1992, y tenía bastante ilusión por ver esta de Shanghai, por lo que coincidiendo que iba a pasar por ahí, y que nos habían conseguido entradas, allí nos fuimos a pasar el día, entre colas y colas de chinos y bajo un sol de justicia, pero a gusto.

Y ésta es la relación de pabellones que vimos:

-Osaka: Un pabellón fresquísimo, donde nos mostraban la evolución histórica de esta ciudad, y muchas figuritas de Hello Kitty.

-Bilbao: Sí, Bilbao tenía pabellón propio, por lo que era cita obligada, y la verdad que era un pabellón digno de ver, con un video donde vendían muy bien Bizkaia y alrededores.

-París: Una sosainada.

-Barcelona: Otra sosainada.

Luego, tras una horrible cola de hora y media para subir al ferry que nos llevaba al otro lado del río, viendo que los pabellones más populares, como India, Arabia o Emiratos tenían unas colas que ríase usted de Dinio, nos metimos en la menos concurrida Marruecos para ir luego a Pakistán, y empezar ya con la zona europea.

Antes debo decir que tuve el lujo de toparme con el cuarto de baño más limpio de China, un baño que de limpio que estaba daba pena usar por si lo ensuciaba, y que contrastaba con la media del país, donde las letrinas de agujero eran lo más frecuente. Pero hecho el inciso, me voy a los pabellones:

-España: Una gozada el poder pasar sin hacer cola, solo mostrando el pasaporte (lo intentamos en el de Reino Unido pero no coló) Empezaba con un video, y terminaba con algo típicamente español, como era el bebé de 5 metros que se movía y giraba la cabeza (incluso creo que le vi comerse a un asistente)

Gargantúa, de pequeño, no comía niños sino adultos.

-Serbia: Interesantes disertaciones sobre el único reloj en hora del mundo, y un suelo de colorines, pero lo que más llamaba la atención a los chinos era el tipo alto y barbudo con el que se hacían fotos.

-Unión Europea: Un oasis en Oriente, un momentáneo regreso a casa.

-Bélgica: Lo mejor del pabellón nos lo muestra esta foto:

Chocolate gratis: ¿hay dos palabras que combinen mejor?

Abandonada Europa, nos metimos en el pabellón de África, para hacer una rápida pasada y meternos en Chile, donde estuvimos un rato largo, de cháchara con los expositores y luego, sin movernos de continente, nos fuimos a Colombia, donde la foto de la cabaña, desde la que yo percibía unos cuántos flases más de los esperados.

Como último pabellón al que entramos estaban los Estados Unidos, un pabellón bastante flojo, pero que podías ver sentado, algo que a esa hora los pies agradecían.

Para finalizar, nos metimos a ver Eslovenia, fundamentalmente por ser de los pocos que quedaban aún abiertos, y a ver pabellones por fuera, como Egipto, o esto que creo que era Libia, y que debería quedar exento de comentarios:

No se me ocurren comentarios no soeces

Pero la verdadera odisea fue volver al hotel, cruzando las huestes de chinos empujantes en el metro, donde uno tenía la impresión de estar en una barcaza de Omaha, con empleados gritando cosas por megafonía y multitudes corriendo desesperadas, donde alguno estuvo haciendo oposiciones a llevarse un buen guantazo (los había muy maleducados) en una moderna guerra donde pisotones y codazos eran el arma más común. Para más inri, en el metro nos confundimos de salida, y aún tuvimos que caminar un trecho largo.

Aun así, la Expo mereció la pena.

martes, 10 de agosto de 2010

Se acabaron las TdN

Iraníes regalando comida

Volví ayer, pero tarde y cansado, por lo que he dejado para hoy la crónica de lo que fueron las jornadas, a las que llegamos el jueves tras un vuelo tranquilo y un accidentado viaje en autobús, que decidió hacer *puf* y dejarnos abandonados en un bar de carretera, como en cierto rol en vivo que dirigí hace un par de años.

Una vez allí, saludar a gente y descansar un poco, para entrar ya en harina y dirigir el primero de mis 6 roles en vivo, "Lumber Creek", convertido por mor de las circunstancias en una suerte de vivo de Brokeback Mountain, al aparecer 9 señores en un vivo para 7 chicos y 2 chicas.

El viernes a la mañana taller de bailes latinos, y por la tarde, nuevo pase de 2084, en el que logramos la uniformidad de aspecto con poner a todos la misma camiseta de las jornadas, logrando un impacto visual bastante bueno, y con el que la partida ganaba muchísimo.

Por la noche Sodoma y Gomorra, sobre el que no hablaré para evitar spoilers, y que por suerte no tenía absolutamente nada que ver con lo que yo me esperaba.

El sábado a la mañana, nuevo pase del ReV de Galactica, y van 4, con resultado aceptable, y a tiempo de preparar, por la tarde el vivo de Perdidos, donde se vio que no, no era un sueño de Resines.

En cambio sí fue un sueño, de Jokin, el ReV "Cuidado con lo que deseas", donde mis ganas de jugar chocaron con mis ganas de dormir, y mi personaje devino una especie de psicólogo narcoléptico que me impidió dar de mí todo lo que hubiera sido de esperar.

Pero como uno es masoquista, el domingo otra vez prontito arriba, que tocaba dirigir otra partida, esta vez en piscina: La Sirenita, con hilarante resultado y canciones que retumbaban por toda Mollina.

Si bien, el verdadero rol musical llegaría a la tarde, con el accidentado vivo de Grease, donde la mayor parte de los inscritos no aparecieron, y nos vimos obligados a patearnos el recinto a la caza de jugadores, pero finalmente se pudo hacer, y aunque con prisas, la cosa no quedó mal.

Y como cierre, el que para mí ha sido el mejor ReV de las jornadas, "La Tormenta Imperfecta", un remake del fallido vivo de hace 4 años, que contó en esta ocasión con un reparto de excepción y unas interpretaciones soberbias (creo que hasta yo lo hice bien) y donde yo lo pasé tan bien como mal lo pasó mi personaje.

Aunque todo lo bueno se acaba, y tocaron las despedidas, los abrazos, el viaje de vuelta y unos iraníes que nos invitaron a comer en el VIP´s del aeropuerto.

Bueno, falta un día menos para TdN 2011.

jueves, 5 de agosto de 2010

A las TdN 2010

Cerrado hasta el lunes

Con la hora que es, que he tenido que madrugar mucho para coger el avión, no me extenderé mucho. Me voy a Mollina (Málaga) a disfrutar de estas jornadas. Vuelvo el lunes. Zzzzzzz...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Shanghai 1

 Shanghai la nuit

Siguiendo con el relato, el último día en Xi´An fue madurgar e ir al aeropuerto, donde mis ganas de hacer uso del baño del aeropuerto fueron rápidamente abortadas por el estado del mismo, que merecería por sí solo una entrada, y que no voy a describir aquí, ya que eso sería más propio de HP Lovecraft.

  El Jokin de las cavernas

El vuelo, en un avión lleno de chinos, nos dejaba en Shanghai, ciudad que presentaba un brutal contraste con todo lo visto hasta ahora. Orden, limpieza, cielo azul, papeleras... otro mundo. Y tras aparcar en el hotel decidimos dar un garbeo por el centro, y quedarnos pasmados con el skyline y sus enormes rascacielos, que pudimos ver desde un barco que organizaba viajecillos por la bahía. Es preciso comentar aquí cómo fui el centro de atención de los chinos, que me sacaban fotos, se hacían fotos conmigo, y me miraban con interés.

Como preciso es quejarse de los taxis de la ciudad, donde uno directamente no quería llevarnos al hotel, otro nos quería cobrar el triple y otro, el que finalmente nos llevó, no dejó de insultarnos en chino durante el trayecto, amén de darnos una vuelta de cojones por infames callejuelas.

Al día siguiente fuimos a la Expo, a la que dedicaré entrada propia, y el 3º día en Shanghai vimos los jardines, el bazar (con horribles negociaciones y arduos regateos) y una cena en uno de los edificios más altos (y caros) de la ciudad, y por ende del mundo, donde gracias a ser el elemento exótico nos dejaron subir hasta arriba de todo.

Aquí trabaja Superman.

Y el 4º día, de despedida de la ciudad, tocó cargar con las maletas todo el día, ya que el hotel no nos las quiso guardar, y aprovechamos para ver de nuevo los rascacielos, esta vez de día, y con la suerte de que nos dejaran subir a lo alto del Ritz Carlton mientras un amable botones se hacía cargo de nuestro equipaje, y descansar un poco antes de coger el tren para Tianjin.

 Las torres del mal

De Shanghai diré que es una ciudad impresionante y muy recomendable, excepto que odies las multitudes. Bueno, y jodidamente cara a comparación con el resto de China.

martes, 3 de agosto de 2010

Xi´An

Comandando ejércitos de Terracota.

Siguiendo con el viaje, le toca el turno a Xi´An, antifua capital del imperio, y conocida sobre todo por sus guerreros de Terracota.

No sin antes comentar, claro, el horripilante viaje de casi 20 horas en tren desde Tianjin, donde no fui capaz de pegar ojo entre el aire, los olores, el traqueteo y la incomodidad física del espacio, con lo que llegué a Xi´An como llegué.

Afortunadamente, el albergue era bastante acogedor, y con carteles en inglés, Internet... pero lo más importante, una cama cómoda en la que descansar, para hacer acopio de fuerzas para el día siguiente hacer la excursión a los terracotos.

Pero como era pronto, no era cuestión de ir a dormir a las 3 de la tarde, nos dimos un garbeo por la ciudad, y vimos sus pagodas y el barrio musulmán, mezquita incluida, donde pudimos "disfrutar" de su bazar, sus olores, y sus medidas de seguridad con un chorro de fuego que salía de una tubería, a la altura de mi pantorrilla y que casi me deja sin ídem. Y aún me queda el trauma de una callejuela en la que no tengo muy claro si los chiringuitos vendían higado y fruta o moscas.

Hablaré ahora de la excursión a los Terracota, excursión que era organizada por el propio hostal, y a precio razonable, que incluía guía, desplazamiento y entrada. No comida, pero eso en China no es un dispendio del que preocuparse demasiado. Y allí nos fuimos en alegre comandita con otros turistas alemanes, suizos, malayos y argentinos (¡sí, pude hablar en castellano!), disfrutando de las amenas explicaciones de la guía, que pese a su peculiar forma de pronunciar las palabras inglesas (como la mía, supongo) era a veces complicada de entender. Pero oye, más complicado es cuando hablan en Chino.

Los guerreros en cuestión, muy dignos de ver, y se merecían el montón de fotos que hicimos, tanto por las estatuas en sí, como por la belleza de los paisajes.

 ¡Cielo azul!

Después de los guerreros fuimos al templo de los inmortales, o algo similar, una pagoda no muy bien conservada, pero de gran antigüedad y valor histórico, aunque a esas horas el cansancio empezaba a hacer mella.

Para cerrar el día, al centro a cenar algo, y de rebote, un espectáculo de calle, que empezó con bastante mal pie, con retraso y un par de actuaciones horrífonas, pero que fue mejorando hasta alcanzar su culmen con el número de unos saltimbanquis equilibristas difícil de expresar con palabras pero un verdadero deleite para los ojos, tanto como dolor para la espalda solo de pensar en hacer todas esas cabriolas y contorsiones.

Y lo mejor: gratis. Eso sí, era inevitable que reinara el factor panda, puesto que no pocos de los lugareños prestaban más atención que al espectáculo, a cierto occidental grandote y barbudo que pasaba por ahí.

lunes, 2 de agosto de 2010

Señales de Tianjin

Si bebes, no conduzcas.

Como ya conté, mi viaje por China empezó en la no muy conocida Tianjin, ciudad sin excesivos atractivos turísticos, pero donde pude ver cosas que no todos los turistas tienen ocasión, como la universidad, o una cena en un restaurante chino de verdad, con chinos de verdad (y también otro día con chinos y kenianos)

También tenía su encanto poder pasear tranquilamente por un mercadillo sin que los mercachifles me acosaran, ya que al no saber inglés, y dar por hecho que yo no sabía chino (parte de razón ya tenían) ni se molestaban, y a diferencia de Beijing, Shanghai o Xi´An, podía mirar las cosas sin que me hostigaran.

Pero una cosa que me resultó graciosa de Tianjin, y que desde luego no era su atmósfera agobiante y contaminada, eran sus señales de tráfico, tan intuitivas como simpáticas.

Aquí nos anuncian de un concesionario en el que exhiben los coches en baldas.

Cuidado, zona de llamadas telefónicas graciosas

Zona habilitada para lanzarse contra ambulancias.

Prohibido aparcar, o un barrendero ciego se llevará tu coche.

Prohibido fumar con la mano derecha.

Ojo: zona de vehículos irascibles.

Maternidad: mamás camión dan a luz coches.

Carril Playmobil

Carril de coches saltarines

Precaución: gigantes saltando a la vía

Si puedes leer esta señal, probablemente estés despierto y no la necesites.


Zona de coches narcolépticos

En otra ocasión contaré cómo fue mi viaje hacia Xi´An.