viernes, 20 de abril de 2018

Un pliegue en el tiempo

Interestelar: versión Disney.

Una película muy Disney y muy colorida, sobre unos niños que se embarcan en un viaje onírico por reinos de fantasía para buscar a su padre; un científico que ha sido capaz de encontrar la forma de plegar el tiempo y el espacio con el poder de su mente y la fuerza del amor. Eso llevará a los personajes a recorrer parajes hermosos y luminosos, pero también otros tétricos, en su carrera contra una fuerza de la naturaleza, que es el odio y la desesperación en estado puro. 

Todo muy cliché, todo muy formuláico y todo muy aburrido. La película tiene momentos que visualmente son espectaculares, pero se hace terriblemente vacua e insulsa, hasta niveles de verdadero bostezo, que hacen difícil mantener el interés. Muy ñoña y perfectamente prescindible, como si se creyera mejor película de lo que realmente es.

Tal vez viéndola con diez años habría tenido su encanto, pero no pasa de telefilme navideño de alto presupuesto.

jueves, 19 de abril de 2018

Paseos de cine

Mentira, se tarda menos.

Bien es sabido que una de mis aficiones es el cine, y también que soy muy de andar. Pero no siempre las películas que quiero ver están en Bilbao y me toca ir a MaxCenter, de donde hay días, como hoy, que me da por volver dando un paseo.

Al principio me parecía una locura, pero la verdad es que una vez te aprendes el camino no es tanto (es un paseo largo, pero ninguna exageración), y con buen tiempo es hasta agradable. Hoy ha sido uno de esos día, y además creo haber batido mi record, ya que los 7,7 kilómetros que separan el centro comercial de la lonja los he hecho en poco menos de una hora. 

El tramo de Max Center a Retuerto es fácil, siendo peor Retuerto en sí, que es cuesta arriba. Luego te plantas en Cruces, que se cruza en nada, un ratito para cruzar Burceña y en seguida te plantas en Zorroza, que técnicamente es Bilbao. De lado a lado es fácil, y viene la parte más aburrida del trayecto, el camino Zorroza-Bilbao, que se suele hacer monótono. Pero una vez llegas al hospital de Basurto, ya estás, por lo que el resto del tiempo, es un paseo. Y de paso, me ahorraba ir hoy al gimnasio.

Sabiendo el camino, eso sí, que la primera vez que intenté ir andando a Max Center desde Bilbao... las vueltas que di. 

miércoles, 18 de abril de 2018

40

Parece que quitar el dato de Facebook no me ha servido para librarme de felicitaciones.

martes, 17 de abril de 2018

Vuelve la temporada de piscinas

Haciendo la marsopa.

Hoy tenía la tarde libre de planes, y un sol radiante asomaba en el cielo azul, con una elevada temperatura, que desincentivaba la visita al gimnasio. En cambio apetecía el chapuzón, así que me he lanzado el petate a la espalda y me he ido al polideportivo más lejano, para combinar el paseo con la natación. Supongo que a medida que vaya viniendo el buen tiempo, como suele ser habitual, la estampa de hoy se repetirá más veces.

lunes, 16 de abril de 2018

Proyecto Rampage

Ralph, George, Lizzy y Dwayne Johnson, que pasaba por ahí.

Película basada en un videojuego que consiste en monstruos destruyendo ciudades. Partiendo de esa base, no se le puede exigir otra cosa que no sea caos y destrucción. Tiene mérito, eso sí, que lo poco que sabemos del juego aquí se lo pasen por el arco del triunfo, pues en el original son personas convertidas en monstruo (como vemos cuando les baja la barra de vida a cero) y aquí bichos gigantes, e incluso cambian el color de George, que pasa a ser un gorila albino porque... patata.

Aunque seamos serios: nadie ha venido aquí a que le cuenten una historia ni a maravillarse con el guión, sino para disfrutar de bichos rompiendo edificios y matando soldados como si fueran hormigas. Aunque es una pena que destruyan Chicago y no Peoria, lo cuál habría sido un buen guiño al juego (Peoria es la ciudad en la que empezaba el Rampage).

Pero dejando eso de lado, que es por ir al detalle, Proyecto Rampage es una película que da lo que promete, con animales gigantes arrasando cosas, un King-Kong versus Godzilla con Dwayne Johnson haciendo de Dwayne Johnson y Jeffrey Dean Morgan rebosando carisma por los cuatro costados. 

A quien sepa a qué va al cine, no le debería decepcionar. Si acaso, que se habría agradecido algo más de destrozo urbano y menos peso a las tramas de los humanos, que aquí solo deberían ser comida y puntos.

domingo, 15 de abril de 2018

Fin de semana hobbit

Con actividades vintage.

Más que el fin de semana, fue el sábado el día hobbit. El viernes fue simple: siesta, visita a la lonja y cine. 

El sábado tuvo dos actividades principales: andar y comer. Me levanté y fui un rato al gimnasio, a quemar las grasas que iba a obtener durante el día, pues era el cumpleaños del amigo Rubio, que tuvo a bien convocarnos en el wok, donde di buena cuenta de equivalente a tres salmones y la producción anual de arroz de Vietnam Sur. Para bajar la comilona nos fuimos a los billares de Deusto, y creo que llevaba literalmente desde los tiempos de la carrera sin jugar a billar. Me recordaba peor jugando.

Luego, con mi señora novia y unos amigos, nos pegamos la gran caminata, para aterrizar en una heladería del casco viejo, y vuelta a la lonja, para estar un rato y cenar unos pinchos, antes de que el cansancio hiciera mella y nos retiráramos, habiendo recorrido un total de 15 kilómetros a lo largo del día. Que no es poco.

Y hoy domingo, pues poca historia. Por la mañana caserismo, tele y paseo, y por la tarde más de lo mismo, pero con visita a la lonja, que he aprovechado para echar una partida de Orquesta Negra. Eso ha sido todo.

sábado, 14 de abril de 2018

Juego de ladrones: el atraco perfecto

El atraco perfecto, siempre que los responsables de la seguridad del banco sean idiotas.

Hay películas de acción que tienen un mínimo de sentido, y hay otras que requieren dejar el cerebro a la entrada. Esta pertenece sin duda a la segunda categoría, pues llega un momento en el que el despropósito escala a tales niveles que la diversión termina por consistir en ver cuál es la siguiente barbaridad que nos regala el guión.

Nos cuenta el plan de una banda de atracadores de elite, planeando el robo al banco más seguro del mundo, un banco tan seguro en el que hay 800.000 millones de dólares en efectivo (lo que viene a tener cualquier sucursal mediana de la BBK en Bilbao) y cada billete está censado, de manera que si un solo billete sale de ahí de forma ilegal, y aparece en cualquier parte del mundo, tendrá a toda la policía detrás (el *blam* que se escuchó en la sala era mi cerebro, que se marchó del cine de un portazo y entre lágrimas). Por otra parte, está el sheriff del condado, un Gerard Butler, que bien podría haber sido bombero-torero, a juzgar por sus ideas, que resolver crímenes no, pero pegar palizas a sospechosos e insultar a agentes del FBI lo hace de cine. 

Y así nos van contando la investigación, con un plan que solo se sostiene gracias a la severa discapacidad intelectual de la que debe de hacer gala el jefe de seguridad del banco, que viendo cómo funciona, uno podría plantearse que la mejor forma de robarlo es entrar por la puerta, coger el dinero y marcharse sin más. Eso facilita que los peores atracadores de la Historia, cuya labor es dejar pistas innecesarias, armar más ruido del que hace falta e inventar excusas absurdas que solo les ponen en apuros, consigan salirse muchas veces con la suya. Y es que la inoperancia del sheriff (estoy seguro de que el procedimiento estándar en todo operativo policial incluye disparar un arma, agotar su munición y dejarla tirada por cualquier rincón), así como la más que obvia huelga general del cuerpo de policía de Los Angeles ("tenemos un tiroteo en la autopista principal, con unos chalados abriendo fuego con armas automáticas, nada de lo que preocuparse"), dan una serie de facilidades que para mí las quisiera en mi trabajo. Eso sí, no se puede negar que, en su incompetencia, tanto polis como cacos tienen superpoderes. Uno el poder de la presciencia "van en ese coche... lo sé porque patatas" y la supervista "nos siguen en ese coche, mira 30 coches más atrás en este pedazo de atasco de cientos de vehículos".

Luego analizas la película y la idea general no era mala (el giro final, aunque se ve venir, es curioso, pero nuevamente, provocado por la incompetencia de algunos personajes), y tiene escenas que no están mal, aunque ganaría siendo un poco más corta. O con personajes que no fueran rematadamente idiotas. 

viernes, 13 de abril de 2018

T.I.M.E. Stories

La caja no dice nada, pero tiene su justificación.

Una corriente que se ha puesto de moda en los juegos de mesa es diseñarlos con un solo uso. Sí, lo compras, lo abres, lo juegas y ya no lo vuelves a sacar de la caja. ¿Es porque son malos? No necesariamente, sino que tienen una historia, o unas mecánicas sorprendentes, que una vez probados ya no tiene sentido volver a jugar. Por eso es aconsejable comprarlo entre varios y, en nuestro caso, dejarlo en el local de la asociación, para uso y disfrute del resto de la gente.

Me enfrento, pues, al panorama, de reseñar un juego sin hablar de él más de lo necesario. Complicado, pero allá voy.

T.I.M.E. Stories es un juego cooperativo en el que los jugadores se ponen en la piel de una patrulla de agentes intertemporales, que deben viajar a otras épocas para desfacer cronoentuertos (sí, Peter, como el Ministerio del Tiempo). Para ello usan una máquina que traslada sus... y hasta aquí puedo leer.

El juego se compone (esto se ve al abrir la caja) de un tablero, con unos peones que simulan ser los personajes, unos contadores polivalentes que harán de dinero, puntos de vida, cordura, lo que sea menester, unos dados de seis caras con diversos resultados y cartas, muchas cartas. Las cartas son el motor del juego, y la forma que tiene este de autoexplicarse. Viene con un manual de instrucciones, es verdad, pero la mayoría de las reglas las irá explicando la propia baraja, a medida que vayamos jugando las cartas, en el orden que las propias cartas indican (por eso es fundamental asegurarse de que la numeración de estas es la correcta). 

No diré más del juego, pues precisamente la gracia está en ver qué te encuentras al jugar, y la verdad es que tiene mecánicas que resultan muy sorprendentes, así como a veces un curioso sentido del humor (¡Moonwalk!).

Pero la gracia del juego (sobre todo para el feliz vendedor) está en su modo campaña. El juego básico nos propone una historia, que la juegas y ya está, pero tiene su continuidad, con nuevas misiones en épocas diferentes.

Así, tenemos El Caso Marcy, que nos transporta a los años 80, donde debemos rescatar a una persona de una letal epidemia (el escenario está bien, pero la resolución es un tanto chapucera), Profecía de Dragones, que nos traslada a un mundo de fantasía medieval (en mi opinión, el más flojo), Bajo la Máscara, en el Egipto dinástico (mejora a los dos anteriores, aunque sin llegar a la genialidad del primero) y tenemos por jugar Expedición Endurance, (parece que hay que ir a la Antártida a 1914) y Lumen Fidei, en la época de las Cruzadas. Anunciado está, pero pendiente de publicación, Estrella Drive, que nos devuelve a los 80, pero esta vez a Hollywood.

A pesar de lo que pueda echar para atrás el formato de "paga, juega y desecha", T.I.M.E. Stories es un juego que merece la pena, aunque es cierto que su rejugabilidad (yo lo intenté) es bastante baja, pero la verdad es que da para varias tardes de disfrute (cada escenario da para una sesión larga), y no sale tan caro si se paga entre varios y se compara con ir al cine o a tomar unas copas.

Para quien quiera probarlo, y sin entrar en detalles, solo diré que es un juego que requiere, ante todo, gran capacidad de observación y muy buena memoria. Y yo me pregunto, ¿entonces qué narices hago yo jugando?

jueves, 12 de abril de 2018

¡Victoria! El Bilbao Basket respira un poco

¡Pibe, que bueno que reviniste!

Este año estoy hablando poco de baloncesto (y si las cosas se ponen todo lo feas que se pueden poner, menos hablaré el año que viene), pero después del partido de ayer, apetece.

Un miércoles lluvioso, una situación deportiva desastrosa para un equipo roto y un rival, el Gran Canaria, siempre incómodo. Todos los elementos para acudir a Miribilla cabizbajo y desganado. Pero los partidos hay que jugarlos, y había algo de esperanza.

Empezó muy bien la cosa, con un Bilbao Basket arrollador, que recordaba al de sus años felices. 15-2 en el marcador, ¿me había equivocado de pabellón?

El segundo cuarto, llega la debacle: un parcial de 0-16 y se llega al descanso 9 puntos abajo, mucho más feo que el +13 que habíamos tenido. Pero había algo que me hacía ver que la victoria era posible. Incluso cuando se llegaron a poner 14 arriba. Bilbao Basket estaba jugando bien, desquiciando al rival, y un partido muy loco, con el arbitraje que, hoy no sería justo negarlo, nos vino algo mejor que a los rivales.

Así, poco a poco, se fue consumiendo la renta hasta llegar al último cuarto con 62-63. Las espadas en todo lo alto, y empezaba un partido nuevo de 10 minutos, ante un rival consumido por la acumulación de faltas personales. Y ya el último cuarto fue la fiesta definitiva, con un rival desesperado, que se borró del partido antes de tiempo y terminó todo entre el júbilo y la alegría, con una ventaja de 14 puntos, que invita a pensar que la permanencia es posible. El paciente sigue grave, pero al menos respira.

Y aunque hubo varios jugadores que aportaron a la victoria (¡cómo me gustó ayer Pere Tomás!), sería ilógico no individualizar en Lucio Redivo, que ayer dio todo un recital, en su mejor partido de la temporada y marcó nada menos que 31 puntos, imprescindibles para la victoria.

A veces sale el día, y ayer fue uno de esos.

miércoles, 11 de abril de 2018

Más allá del jardín (Over the garden wall)

Greg y Wirt.

Una serie de animación con aire de cuento de hadas y una atmósfera muy mágica. Es la historia de dos hermanos perdidos que buscan el camino a casa y en su odisea se encuentran con todo tipo de personajes a cuál más pintoresco, y con enemigos muy siniestros, así como personajes que no son lo que parecen ser.

Empieza bastante tontorrona, pero va cogiendo cuerpo y consigue cautivar y captar el interés, hacia un final que deja muy buen sabor de boca. Además, la serie es muy corta (10 capítulos más un especial), de breve duración (11 minutos), lo que hace que sea perfectamente posible verla del tirón, como si fuera una película.

Merece la pena verla, pues es una serie que, sin ser ñoña, es muy bonita, y a los personajes se les coge cariño con facilidad. Es una historia simple, pero funciona muy bien, está llena de detallitos interesantes y la música que la acompaña es muy agradable y evocadora.