jueves, 23 de noviembre de 2017

Feliz día de tu muerte

Sé lo que hicisteis el último día de la marmota.

En "Al filo del mañana" Tom Cruise cogía la idea de "Atrapado en el tiempo" (esa soberbia película de Bill Murray a la que casi nadie llama por la traducción oficial) y la trasladaba a un mundo de tiros y marines espaciales, aquí trasladan el mismo concepto a un slasher juvenil, en el que el asesino enmascarado no se dedica a ir diezmando el campus, sino que noche tras noche se afana en apuñalar a la misma rubia.

Con un planteamiento que en ningún momento trata de ocultar su fuente de inspiración, Feliz día de tu muerte reproduce el esquema tan "Cuento de navidad" en la que un personaje insoportable se enfrenta a la catarsis de repetir una y otra vez, hasta la saciedad, el mismo día, y debe aprender a lidiar con sus errores para, literalmente, salir adelante. Solo que esta vez la película añade un toque pelín más gamberro, lo que le aporta algo de frescura.

Naturalmente, contiene absolutamente todos y cada uno de los clichés del género, incluyendo algunos que tal vez deberían haber quedado superados, y la suspensión de la incredulidad se tambalea muchas veces, como una de las iteraciones en las que alguien comete una buena ristra de delitos, asesina a una persona y se va de rositas a su casa sin que nadie le diga nada. La resolución, más efectista que lógica, no está del todo mal hilada y además hay que ser un poco permisivo, pues el género tiene estas cosas.

Es difícil a estas alturas hacer una película sobre un tópico tan manido como el de "asesino enmascarado la lía en el campus", y aquí hay que concederle que consiguen serlo, de manera bastante simpática.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Intercambio teatral

Hoy: expresión corporal.

El lunes, dado que estaba volviendo de Madrid, tuve que faltar a clase de teatro. A cambio, he podido hacerla hoy, lo que tiene el encanto y la gracia de variar y hacer los ejercicios con gente distinta, y que otros me vean haciendo el tonto (o interpretando a una mantis religiosa). Pero el lunes que viene vuelvo al redil, a hacer la clase con mi grupo de siempre. Y por cierto, ya va faltando menos para saber qué obra representaremos en junio de 2018. Supongo que con el cambio de año se nos desvelará el enigma. ¿Qué será, será?

martes, 21 de noviembre de 2017

La disparatada vuelta de las Rolea

A Chamartín o al pozo.

Ayer, cerca de las 22:00 llegué por fin a Bilbao, pero las jornadas habían terminado en la sobremesa del domingo, así que la odisea para volver fue larga y repleta de emociones.

El domingo la cosa no fue muy complicada. Comimos, asistimos a la ceremonia de clausura y uno de los organizadores (¡Gracias, Rafa!) nos llevó en un coche a la estación de Antequera. En dicho viaje, ocupando el espacio central de tres viajeros de amplio tamaño en el asiento de atrás de un pequeño coche, mis piernas amenazan con doblarse en ángulos imposibles, mientras mi codo se perdía en la inmensidad de la tapicería y mi cuello se mostraba como ente no euclídeo.

En la estación de Antequera, mientras esperamos al tren, mis ojillos se van cerrando mientras esperamos al tren, pero sin mayores incidentes, salvo lo que llamamos el teorema de Santa Ana-Murphy (no importa en qué parte del andén esperemos, el coche al que tenemos que acceder siempre se materializará en el extremo más alejado posible de la estación). Unas horas de tren, que no pudo ser AVE, nos dejan en Madrid, donde seguimos con la ruta de los transportes públicos. Tras una vuelta absurda a la estación de Atocha, cogemos el Cercanías y allí el metro. Por fin en casa, pero no en la mía, sino en la de mi amigo Manu. Ya en casa, y cadavéricos perdidos, cena, algo de tele y a dormir.

El lunes tocaba ir a Bilbao, pero mi tren salí a las 16:05 (quédense con el dato). Mis anfitriones trabajaban, así que por la mañana me habilitan un hueco en su despacho, para que pueda pasar la mañana entretenido con mi portátil, y a las 13:30 o así, para andar sin prisas, nos vamos a comer. Comemos, me despido de ellos y sobre las 14:45 empieza el show de Jokin.

El plan era sencillo: en Aluche cojo el tren hasta Atocha, y ahí hago el trasbordo hacia Chamartín. Si nada se tuerce llego a Chamartín con tiempo suficiente para buscar la vía, ir al baño, leer el periódico y cursar dos carreras universitarias. "Si nada se tuerce", dijo él...

A ver, la parte de llegar a Atocha bien. Sin problemas. Miro el panel: "Chamartín - vía 2". Incluso hasta para alguien con una carrera de humanidades parece una instrucción sencilla de seguir, de modo que voy a la vía 2, cojo el tren y recorro mentalmente el trazado. Eh, un momento... esta parada no viene en el guión. ¿Por qué estoy en "El Pozo", camino de Vallecas? 

Bajo apresuradamente del tren para cambiar de andén, con el ánimo de cambiar de andén y volver a Atocha. No nos pongamos nerviosos, son las 15:15, tenemos margen. Hay que esperar 7 minutos a que venga el tren. No nos pongamos nerviosos, hay margen. 

A las 15:29 llego a Atocha. Tengo hasta las 15:55 más o menos para llegar a Chamartín sin agobios. Bajo del tren para coger el que me lleve a Chamartín. Miro el panel y veo dos cosas: una, que el siguiente tren para Chamartín pasa dentro de 6 minutos y dos, que el tren del que me acabo de bajar... llevaba a Chamartín.

¡Bravo, Jokin!

Pues nada, son las 15:30 pasadas y tengo dos trenes que me llevan a Chamartín; el de Recoletos y el del aeropuerto, que aparecerán más o menos a la vez. Y efectivamente, aparecen los dos a la vez. Tengo que tomar una rápida decisión, y esta vez no va a haber segundas oportunidades. "No importa cuál de los dos elijas" me dice la vocecilla interior "cojas cual cojas, el otro llegará antes".

De los dos trenes uno parece más moderno y rápido, y el otro había venido con algo de retraso (sus 6 minutos de espera habían sido realmente 8). No hace falta que explique lo que sucedió a continuación. Me subo al tren, y veo que el otro parte feliz hacia la libertad, mientras el mío se toma su tiempo y se tira 2-3 minutos (de reloj) haciendo su jornada de puertas abiertas. A todo esto, ya eran como las 15:42, y en teoría de Atocha a Chamartín son 14 minutos. ¡Chanchanchan!

Propulsado por mis palabras malsonantes, el tren se pone en marcha, y con relajada parsimonia comienza a rodar lentamente hacia Chamartín, mientras yo hago surcos en el suelo de tanto andar en círculos, y casi hago saltar la alarma antiincendios con la nube de humo que me sale de la cabeza.

Para más añadidura, reviso compulsivamente el billete, para ver si una alteración en el contínuo espaciotemporal ha cambiado la hora de salida y mis ojos se fijan con horror en la frase "Cierre del acceso al tren 2 minutos antes de la salida" que adorna el billete. Una frase de normal inocua, pero que en ese momento suena tan terrible como "arriba las manos, esto es un atraco", "este jurado le declara culpable de asesinato" o "tenemos que hablar". ¡Ya no me valía con llegar a las 16:05, tenía que llegar a las 16:03! Y esto, a las 15:55, como que intimida.

Mientras yo me planteo si bajar del tren y empujar para que llegue antes, y me veo mentalmente en la estación de autobuses comprando un billete para Bilbao con cara de gilipollas, empiezo a ver la luz al final del túnel. No es ninguna metáfora, es que esa parte del trayecto va por fuera. Y a lo lejos veo Chamartín, los ratos que no miro mi reloj para ver el 15:58. ¡Agh!

El tren comienza a ir despacito-despacito, pero a velocidad "si me bajo y voy andando, llego antes". Yo ya mentalizado de la derrota, como cuando quedan menos de 30 segundos y mi equipo va perdiendo por 10 puntos. Pero hay que intentarlo, así que tan pronto como el tren se detiene, salgo a toda pastilla (creo que esperé a que se abrieran las puertas, pero esto último no lo puedo asegurar) y voy por las escaleras mecánicas subiendo los peldaños de 6 en 6. Vale. Eran las 16:00 y tenía 2 minutos para encontrar la vía con mi tren. Corro hacia un panel como alma que lleva el Diablo y veo la mía. Aún hay gente controlando el acceso estaba salvado. Paso el control, pongo mi mochila en el portaequipajes y antes de que me haya sentado, el tren ya está en marcha. En la bocina, pero había salvado los muebles.

Sin embargo, el karma es un prestamista rencoroso, y tras un viaje en el que vengo entretenido con el móvil, al llegar a Bilbao a las 21:16, decide plantarme el Cercanías que me traía a casa a las 21:18, y entre cambiar de andén y coger el billete, mi carrera no consigue evitar que la puerta se me cierre delante de las narices y tenga que coger el de las 21:33. Pero con la que casi lío en Madrid, como para ponernos exquisitos, oigan.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Crónica de las Rolea

El rol es el que es.

Bueno, pues por fin delante de un ordenador, procedo a hablar de las jornadas. Dado que aún no estoy en Bilbao, cambio el orden habitual de narración y contaré las jornadas antes que el viaje.

Jueves

Llegado al CEULAJ y acretidado, me lanzo a dirigir una partida. Tomo posesión de la sala, reúno a los jugadores y dirijo el primer pase del rol en vivo "7 años y un día", sucedido por una mesa redonda sobre las mecánicas del mismo.

En la cena podemos ver que la calidad de la comida ha mejorado mucho con respecto a las TdN, una barbaridad, y luego me voy a dirigir el vivo "Ministerio del Tiempo: Tiempo de Copas", donde me lo paso como un enano haciendo de Salvador, pero sobre todo disfruto con un monumental Velázquez, que hacía que la partida fuera como ver desde dentro un episodio de la serie. Creo que podría dedicar una entrada del blog solo a ese Velázquez.

Acabada la partida, vamos como siempre al Pepe Johns, a comprobar que las botellas de ron siguen en su sitio, y a una hora razobable, de vuelta a la cama. 

Viernes

Medio zombi, me levanto para desayunar y dirigir mi partida de rol de mesa del Ministerio del Tiempo (Con Hitos), donde Ernesto, Pacino, Entrerríos, Angustias y Velázquez viajan a 1839 para lograr que la primera guerra carlista termine como tiene que terminar. Muy divertida, incluso a pesar de que uno de los jugadores no había visto la serie (pero pilló en seguida el espíritu).

Por la tarde sigo dirigiendo, otra vez vivo: El tiempo de los erizos. No es de mis partidas favoritas, pero funcionó bastante bien, y los jugadores se metieron en seguida, sin nadie que se quedara al margen, así que el resultado fue todo lo bueno que puede ser.

Por la noche juego (rol en vivo) "Las nieblas de Silent Hill", una partida muy bien construida, pero que no me termina de gustar por dos motivos principales: uno, que en algunas partes era muy "escape room", y otro, que sí que no es culpa del vivo, es que el frío casi polar de las noches de Mollina se cebó en mi sistema respiratorio, y me hizo llegar a temer que al día siguiente no iba a poder ni levantar de la cama.

Sábado

A pesar de mis miedos de la noche anterior, me desperté relativamente bien (aunque los ronquidos del compañero de habitación, que me llegaron a hacer creer que se había colado un perro ladrador en el cuarto, no ayudaban) y dado que me había comprometido a dirigir, en la mesa me planté, y parece que la partida me fue animando. Era el segundo pase de la partida del Ministerio del Tiempo del día anterior, estando esta vez el reparto compuesto por Pacino, Alonso, Ernesto, Irene y Julián. 

Por la tarde juego Revividos, una gamberrada en la que todos llevábamos personajes de otros vivos que hubiéramos jugado, y en honor a uno de los directores llevo a Larry Night, del vivo "Extraños en la noche". Una partida muy loca y muy divertida, pero también bastante cortita, tanto que al terminar nos da tiempo a hacer un segundo pase de "7 años y un día", que demuestra su rejugabilidad, pues uno de los que participaron el jueves por la tarde vuelve aquí a jugar, y tan a gusto.

Por la noche... otra vez 7 años y un día, donde pasa una cosa curiosa, pues como solo había 6 jugadores para 7 plazas (la única actividad de cuantas llevé que no se llenó rápidamente), opté por llevar yo uno de los personajes y acabé otra vez jugando mi propio vivo.

Domingo 

Por la mañana, arrastrándome entre el resfriado, el cansancio y acumulado y puede que un poco del ron de la noche anterior, aterrizo en una partida de Savage Worlds, Greenspace: La prueba de Gygax. Una partida muy dinámica y una ambientación bastante simpática, con detalles francamente chanantes. Una especie de Fallout en el que las tribus se cimentan sobre elementos de la cultura pop, y en el que nuestra aldea era en esencia una civilización... de roleros.

Acabada la partida, pues comemos, la clausura, y viaje de vuelta. Como siempre, una experiencia maravillosa,m unas jornadas muy bien montadas (en rol son lo mejor que hay, y por muchísimos factores), en las que lo peor ha sido el frío (¡uno no va desde Euskadi hasta Andalucía para dormir con manta, hombre!), y lo mejor, aparte de las partidas y la comida, el estar con un montón de gente a la que solo ves en este tipo de eventos, compartiendo buenos momentos, vivencias y chistes de pinganillos.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Rumbo a las Rolea

Cartas en ristre.

En el AVE, rumbo a Antequera y siguiendo el procedimiento habitual. Ayer cogí el tren Bilbao-Madrid, donde pernocto y hoy a tierras andaluzas.

El viaje ayer bastante cómodo (bendita clase preferente), aunque al llegar a Madrid descubrí con horror que para coger el metro hace falta comprar por narices la tarjeta recargable, de modo que la broma de un viaje singular me salió por 4,50€.

Ahora, a falta de menos de una hora para llegar al Ceulaj, voy con la mochila llena de partidas e ilusiones, para desconectar del mundo real hasta el domingo.

martes, 14 de noviembre de 2017

Toc Toc

¿Quién llama?

Se nota mucho al ver esta película que es una obra de teatro llevada a la gran pantalla. En ella, un grupo de gente con diversos tipos de trastorno obsesivo-compulsivo confluyen en una improvisada terapia de grupo en la que juntos tratarán de superar sus neuras.

Los pacientes son Emilio, un taxista obsesionado con los cálculos aritméticos, que tiene la necesidad de contarlo y numerarlo todo; Blanca, una técnica de laboratorio obsesionada con la limpieza y los gérmenes; Ana María, una mujer muy devota obsesionada con comprobarlo todo una y otra vez; Lili, una monitora de aerobic e imitadora de Dora la exploradora, que tiene que repetir todo lo que dice y a veces sufre episodios en los que repite constantemente la última sílaba que escucha; Otto, un imitador de Guti obsesionado con la simetría y con no pisar las rayas del suelo, y por último Federico, un argentino con el síndrome Gilles de la Tourette, que le compele a lanzar palabras malsonantes (bastante blancas e inocentes en su mayoría, por cierto), cada poco tiempo. Por último está Tiffany, la sufrida secretaria del médico que les debe atender.

Una comedia bastante ligerita, aunque la gente que estaba en el cine se reía bastante, que sirve para pasar un rato ameno, pero sin terminar de llegar a la carcajada. A ratos una versión un poco gamberra de El Método (versión cinematográfica de El método Grönholm), pero sin llegar a su nivel. Claro que no se pueden comparar, pues aun compartiendo ciertas similitudes, son géneros muy diferentes.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Así fueron las EntreRevs

Mesa redonda sobre creación de roles en vivo.

Si ayer hablaba del fin de semana en general, hoy toca hablar del evento que me llevó hasta ahí, el congreso de rol en vivo (sí, sobre cuestiones de ocio también se pueden hacer congresos, aunque solo seamos aficionados), Entrerevs.

Una cosa de la que hay que hablar es del cambio a última hora de sitio. Iba a ser en Alborache pero a dos semanas del evento los organizadores anunciaron que tenía que trasladarse a Alicante. Una putada gorda para los que teníamos los billetes cogidos, todo hay que decirlo, pero también hay que decir que se ofrecieron a dar todas las facilidades posibles y a pagar los traslados Valencia-Alicante y viceversa, de manera que hubo este problema pero se movieron rápido y consiguieron una alternativa en tiempo record.

El sitio, además, la residencia universitaria "La Florida" en Alicante, resultó ser un buen sitio, con cómodas habitaciones individuales, salas para las actividades y un catering bastante aceptable, teniendo además una cierta flexibilidad horaria y personal de cocina muy amable. Salvando las mencionadas incomodidades que ocasiona el cambio de ciudad, el apartado instalaciones, bien.

Ahora vamos a las actividades.

Tras la charla de presentación que antecedió a la cena, el viernes a la noche había una amplia oferta de rol en vivo, casi todas con preinscripción, y dado que esta me pilló de viaje, yo no tenía plaza, pero me ofrecieron hacer de PNJ en Bayou Corne, aunque en el fondo tenía más de PJ y la experiencia de juego era completa (solo que era el malo).

Bayou Corne, de Abraham "Nobane" Modia y Victoria Vázquez. REV inspirado en "Stranger Things".

La partida he de decir que me gustó bastante, y se notó que estaba muy trabajada, tanto en los trasfondos de los personajes como en el material de apoyo de la partida (música, decoración, pistas...).


El sábado fue el día de las charlas, y dado que no estuve en todas (sí en la mayoría), hablaré de las que pude presenciar.

Empezaba con una charla sobre rol en vivo histórico, a cargo de Enrique (historiador él), seguida sobre una charla sobre seguridad en el ReV, de Esperanza Montero. En este segundo me encuentro con la pega, a título personal, de que está mucho más orientado a eventos grandes que a roles en vivo pequeños, que son a lo que me dedico yo, y muchos de los consejos no los termino de ver aplicables. Sin embargo, ofrece algo de perspectiva de cara a Ómicron.

Después fue una charla, de Mauro López, sobre fotografía en el rol en vivo, que resulta ser muy amena, y con una guinda muy bonita cuando aprovechó la charla para pedir matrimonio a su pareja, ahí presente (pero hizo trampas, usó fotos de gatitos, y así no le pudo decir que no).

Cerraba la mañana Christian Ruiz con una charla sobre tecnología en el rol en vivo. Aquí admito que desconecto un poco más, aunque me gustó especialmente la parte de preguntas, en la que la parte de "tecnología para torpes" (categoría en la que me incluyo) se hace muy participativa.

Tras la comida una nueva charla, esta vez de Fer Lobo, sobre mecánicas de juego y soluciones a problemas narrativos y jugables. Aquí lógicamente sale el tema de vivos con o sin sistema, y la necesidad de buscar un término más adecuado para lo que muchos entendemos por "rol en vivo sin sistema".

Por último, en la mesa redonda, compartimos experiencias y procedimientos sobre cómo organizamos partidas y/o eventos de rol en vivo, y sale la sempiterna cuestión de monetizar el rol o no (cosa que a mí me parece muy respetable, ojo, pero es algo por lo que nunca pagaría ni cobraría dinero).

Hubo alguna charla más, pero a esa no me quedé. Saltamos directamente a las partidas de la noche y ahí tocaba mi aportación al evento: mi partida de rol en vivo con cartas (sí, con una baraja de cartas hechas para el juego) 7 años y un día, con la que obviamente no puedo hacer una valoración objetiva, pero sí puedo hacerla de los jugadores, y quedo francamente contento con el buen nivel desplegado por ellos, y por la respuesta positiva que recibo.

Con filtros guarros de Photoshop.

El domingo por la mañana había más actividades, pero yo solo pude quedarme a la charla de Alba Torrebejano Juegos de rol desde la literatura comparada, de donde salen reflexiones muy interesantes y la fabulosa frase "Zola era un gran escritor, pero habría sido un mejor rolero".

Y así han sido las EntreRevs desde mi punto de vista. El balance es netamente positivo, y será una opción muy a tener en cuenta de cara a repetir en futuras ediciones, si bien reconozco que sigo prefiriendo el modelo jornadas de rol. Sin embargo, cuenta con lo más importante, que es la cualidad de ser un nexo de unión entre jugadores y creadores que compartimos esta afición por el rol en vivo y una excusa perfecta para juntarnos y convivir un par de días, tanto viendo a viejos amigos como conociendo a gente nueva. Como suele pasar en este tipo de eventos, el qué es una excusa y la clave es el con quién.

domingo, 12 de noviembre de 2017

De vuelta de Alicante

El evento estuvo muy bien, pero esto me hizo especial ilusión.

Con una vuelta mucho más plácida que la ida (con la escala en Valencia, el viaje en autobús y tal) ya estoy en Bilbao. Del evento ya hablaré mañana tranquilamente, hoy hablaré de lo que ha sido el fin de semana, con lógica mención al mismo.

El viernes fue día de saludos y reencuentros, y después de la cena algo de rol (Bayou Corne, basada en la serie Stranger Things), que nos duró hasta la 1:30 o por ahí, y aunque me apetecía estar con la gente y tomar algo, estaba demasiado cansado, de manera que me fui a dormir.

Además al día siguiente había actividades del evento, y había que no madrugar pero sí que levantarse a una hora razonable, estando a las 9 y poco ya desayunando. El sábado durante el día, pues lo que viene siendo un congreso, con sus charlas y tal, todo muy ameno y distendido. Por la tarde parecido, y antes de la cena a tomar unas cañas con charla-coloquio de las de arreglar el mundo. 

Tras la cena más partidas y dirijo mi "7 años y un día", que funciona muy bien pero tiene una cosa que a veces es una pega: es una partida muy cortita. Y al ser corta acabamos de los primeros, de manera que para cuando todos los demás han ido acabando sus actividades yo ya empiezo a tener sueño, y para eso de la 1:30 me vuelvo a retirar.

Domingo por la mañana puedo asistir a un par de charlas, pero estoy poco rato, pues ya que estaba en Alicante tenía que quedar con los amigos de Santa Pola, a los que veo de ciento en viento y tenía muchas ganas de estar al menos un rato con ellos, y hemos podido aprovechar para estar un rato, comer y ponernos al día. Lamentablemente hemos podido estar menos de lo que me habría gustado, pues a las 17:40 salía mi avión de vuelta, y aunque ha habido algo de suspense, pues he llegado al aeropuerto casi a las 17:10, he podido cogerlo sin problemas, ya que afortunadamente no es un aeropuerto demasiado grande.

A las 19:00 ya estaba en Loiu, donde una cola terrible casi me impide coger el autobús, pues iba hasta las cartolas y ha habido gente que sí se ha quedado en tierra, pero yo he sido de los afortunados.

En resumen, un fin de semana que ya de por sí era interesante gracias a un evento que intentaré repetir en futuras ocasiones, pero que queda completamente eclipsado por poderme reencontrar, aunque haya sido de forma fugaz, con los señores de la foto.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Descanse en jarl

Hasta luego, Lucas.

No me gustaba Chiquito de la Calzada. No solo no me hacia gracia sino que cada vez que aparecía cambiaba de canal. Eso cuando no le gritaba a la tele.

Pero la huella de Chiquito de la Calzada se fue consolidando, y aunque no nos gustará verle nos salía con naturalidad imitarle. Raro es el español al que nunca se le haya escapado alguna vez un "no puedor" o un "¿Te das cuen?" y yo misno reconozco que una vez me disfracé de él en carnavales, pasándolo como un enano con sus gritos y sus gestos. 

Ahora con su fallecimiento la figura de convierte en leyenda y su fenómeno, que realmente ha dejado impronta en la lengua castellana es sinceramente digno de estudio.

Ese cobarde, pecador de la pradera, con sus siete caballos que vienen de Bonanza, con ese pedazo de dolor de diodeno producido por la caidita de Roma quedará para siempre en el recuerdo. 

Nunca se me habría ocurrido pensar hace 20 años que diría esto, pero hoy se nos ha ido un grande de la literatura española. O al menos uno de los más influyentes en el habla.

viernes, 10 de noviembre de 2017

En Alicante

Desde el avión.

"Pero eso no es Alicante, es Valencia".

Correcto. Pero el evento que me ha traído hasta aquí, las EntreRevs (una especie de congreso de rol en vivo) iban a celebrarse originariamente en Alborache (Valencia) pero a última hora han cambiado su ubicación. Y claro, yo ya tenía el vuelo cogido.

El madrugón ha sido bonito (¡Mentira, ha sido horrible!), dado que el vuelo salía a las 8:40 de Bilbao, así que en el avión yo era un cadáver.

Sobre las 10 estaba ya en Manises y tenía que buscar el medio de llegar a Alicante. No ha habido suerte con Blablacar y el autobús Manises-Alicante no salía hasta las 13:00, así que vía metro me he ido a la estación de autobuses, pues había uno que salía a las 12.

Con algo de fortuna, pues solo quedaban dos huecos, he podido hacerme con el billete, y tras esperar una hora, que se me ha hecho eterna, ya estaba en el autobús.

2 horas y 45 minutos en un autobús a rebosar. Por suerte en Benidorm se ha bajado casi todo el mundo y el tramo final ha resultado más cómodo.

Estaba ya en Alicante, ahora tocaba buscar el albergue. Afortunadamente no era muy lejos y con un paseo de media hora ya he podido llevar, acreditarme, comer algo (menos mal que he tenido la prudencia de zamparme un bocadillo en Valencia) y proceder al combo siesta-ducha.

Ahora a hacer un poco de tiempo mientras va llegando la gente.