viernes, 18 de agosto de 2017

El hombre de las mil historias

Obra de Jorge Moreno Higuera

Ayer entraba en mi muro de Facebook y me encontraba con esta genialidad, en la que en seguida podía reconocer algunos de mis papeles en obras teatrales o alguna partida de rol en vivo, y algunas con pasmoso parecido.

Al principio pensé que era simplemente un dibujo que por casualidad podía recordar a mí, pero con algunos era demasiada casualidad, y el autor confirmó que era obra suya, pues le suele gustar retratar a sus contactos en Facebook. Y el resultado, como puede verse, es espectacular, de manera que me ha encantado y estoy con la ilusión de un niño con una consola nueva (porque, en serio, ¿a qué niño que se precie le gusta que le regalen zapatos?).

Desde aquí, nuevamente, gracias Jorge.

jueves, 17 de agosto de 2017

La pulsera no perdida

Vuelve a su sitio.

Por mi cumpleaños, allá por abril, mi señor padre tuvo a bien regalarme una de estas pulseras que miden los pasos, y aunque al principio no me terminaba de convencer, la verdad es que me he acabado acostumbrando, y tiene su lado práctico. Lo bueno que tienen estos cacharros es que consiguen el efecto pique, y cuando ves que no llegas al objetivo autoimpuesto (en mi caso 10.000 pasos diarios), o que estás cerca de batir una marca, pues al final acabas andando más solo por "trampear" la estadística. Así, no será el primer día que en vez de volver  directo a casa he ido dando un rodeo absurdo solo para engordar el número de pasos.

Pues el susto me lo dio el martes, recién llegado a casa de las Umbras cuando miro mi muñeca izquierda y contemplo en su desnudez que la pulsera no estaba. Reviso el equipaje, miro los bolsillos, y nada. Llamo al amigo con el que había venido en coche, pero nada. 

Sabía que se había extraviado en Bilbao, pues recordaba haberla mirado en el coche. Pero si se me había caído en la calle, las probabilidades de encontrarla eran bajas. Sin embargo, con la esperanza de que así fuera, salí a la calle a reproducir el recorrido que me había traído del coche a casa. Y nada. Tocaba asumir que la pulsera se había perdido.

Pero a veces el destino nos ofrece segundas oportunidades, y cuando volví a casa más tarde, vi que encima de los buzones alguien había dejado mi pulsera. Seguramente se me caería en el portal, algún vecino la vería y gracias a ello la pude recuperar.

Lo que nunca podré recuperar es el recuento de pasos perdidos en pos de la pulsera, que se perderán en la noche de la estadística que nadie recogió.

martes, 15 de agosto de 2017

Vuelta de las Umbras 2017

Los juegos de rol estimulan la mente.

Otra vez, por segundo fin de semana consecutivo (aunque hoy sea martes), toca hablar de jornadas de rol, y esta vez han sido las Umbras que la asociación pamplonica Alter Paradox organiza en Huarte (Navarra).

La odisea empieza el sábado por la mañana, cosa poco frecuente, y fletamos el coche para ir hasta allí. Llegamos, nos instalamos en el hotel, nos acreditamos y tocan las rondas de saludos y demás. Hecho el trámite, me pongo a dirigir otro pase de 7 años y un día, y por la noche juego el vivo Película Tabaco, de gran parecido en su planteamiento con una de mis partidas, cuyo título no diré, por aquello de los spoilers. Al acabar la partida un poco de beber en el parque, y a eso de las 3-4, a dormir. 

El domingo por la mañana un poco de hacer nada y de socializar hasta la hora de comer, en el centro comercial junto al hotel, lo que me viene muy bien para echar una siesta de sobremesa. Despierto, me doy un baño y vuelvo al polideportivo a jugar otra partida de rol en vivo, Pan Am, basada en el atentado de Lockerbie. Por la noche, y tras la cena, una fiesta que se queda un poco deslucida con respecto a años anteriores. 

El lunes un poco parecido al día anterior, pero sin siesta, pues tengo que dirigir un pase de rol de mesa: La Centuria A. Cuando termina, a cenar (y me siento estafado con los platos combinados de la cafetería del polideportivo) y luego un poco de juegos de mesa, probando Isla Tortuga y Not Alone (este muy interesante). Luego al aire libre a arreglar el mundo y estar de charleta hasta las 4, que mi cuerto decide que es buena hora de retirarse.

Hoy martes, último día: clausura, despedidas y viaje de vuelta (que se queda en 2 horas, no como la vuelta de Mollina, que es un dolor). Unas jornadas relajadas, que me sirven como quien dice para descansar del fin de semana anterior. Ahora vuelta a la realidad, pero al menos estoy de vacaciones.

sábado, 12 de agosto de 2017

A las Umbras 2017

Como las Ómicron, pero sin tener que currar.

Todavía con la resaca de las Tierra de Nadie resonando (la metafórica, que la literal del Pepe John´s ya se fue) marcho a Huarte (Navarra) para disfrutar de otra edición de las Umbras de Alter Paradox, con 4 días (de hoy al martes) de juegos, rol y lo que suelo echar en falta en las TdN: la presencia de mi grupo de amigos de Bilbao, pues lo de ir en jauría a unas jornadas también tiene su encanto.

Allí iré con un cierto relax, sobre todo si lo comparamos con el trajín de TdN y Rolea, y desde luego con las Ómicron. Sin embargo, no me "libro" de dirigir, y ahí llevo dos partidas: "La Centuria A" y "7 años y un día".

Y lo bueno, que para estas jornadas no me tengo que cruzar España de lado a lado.

viernes, 11 de agosto de 2017

Spiderman Homecoming

¿Será este el Spiderman definitivo?

Nuevo reinicio de la saga del trepamuros más conocido del cómic. Aunque parece que esta vez, con el sello de Marvel debajo del brazo, vuelve para quedarse. 

Siguiendo en la línea que se mostraba en Civil War, de la cuál esta no deja de ser una secuela, aquí optan por un Spiderman adolescente y sus tramas de instituto, que tiene que compatibilizar con lo de querer salvar New York de los malhechores, mientras ve cómo los superhéroes mayores se enfrentan a cosas más gordas.

En esa línea de superhéroe adolescente, la película es divertida, pero sí que a ratos se le echa en falta un poco de épica, aunque cuando esta llega, como en esa pelea final, resulta fotográficamente muy confusa.

Como no menos confuso resulta que la entrañable abuelita del universo Marvel, que es la Tia May, sea interpretada por la eternamente juvenil y exageradamente atractiva Marisa Tomei (a la que tampoco ayuda en la versión doblada la voz de chavilla que le ponen, pero no vamos a culpar de eso a la película). En esa línea, también descuadra que el arquetipo de quarterback presuntuoso y abusón que es Flash Thompson, sea aquí un empollón de segunda recién venido de alguna producción de Bollywood.

En el lado positivo, el Buitre de Michael Keaton es un villano muy interesante, repleto de claroscuros y con mucha más carisma que la mayoría de villanos a los que se ha enfrentado Spiderman en el cine, con la salvedad quizás del Dr. Octopus de Alfred Molina. También se agradecen las intervenciones de Tony Stark y los cameos del Capitán América.

No sabría decir si es la película que más me ha gustado de Spiderman hasta el momento, pues hasta ahora estaba entre las segundas de las anteriores (la de Octopus y la de Elektro, para entendernos), pero desde luego que es la mejor primera película de Spiderman. Y se agradece que no vuelvan a contar lo mismo otra vez desde el principio. La pena es que la que parecía que iba ser una saga de películas con Andrew Garfield, que patinó en la primera y remontó en la segunda... nació muerta.

A ver si este Spiderman es ya el bueno.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Abracadabra

Como la hipnosis, puede producir somnolencia.

El argumento podría ser un capítulo de los Simpson; Paco es un garrulo integral, malhablado violento e inculto, que después de un espectáculo de hipnosis se convierte en un hombre amable, sensible y educado. Pero no es oro todo lo que reluce y se va viendo que el nuevo Paco es una pesadilla aún más terrible que el original, de manera que su mujer y su primo, que es el hipnotista, deben investigar qué ha pasado y poner remedio al problema.

Así contado puede no sonar tan mal, pero Abracadabra es una película para mi gusto demasiado surrealista (¿qué pinta ese mono ahí?) e histriónica (el agente inmobiliario era insufrible), con escenas que pecan de ser de bastante mal gusto y un resultado final que no me convence nada, pese a la buena labor de Maribel Verdú y Antonio de la Torre. 

Una película que va claramente de más a menos. Y, en serio, ¿qué pinta ahí el mono? 

martes, 8 de agosto de 2017

Crónica tedenera 2017

La censura es para no hacer spoiler de la partida.

Ahora que ya he dormido un poco, me lanzo a hacer mi crónica de las partidas de las jornadas.

Jueves

Por la tarde, como viene siendo costumbre, dirijo. Cuando tiembla la tierra: una partida de Cultos Innombrables, sobre la base de "Fundido en blanco" e inspirada en la infame película "Temblores", de Kevin Bacon. No mentiré, no tenía nada claro cómo iba a salir y la había terminado de escribir en el autobús el día antes, pero los astros se alinean y acaba funcionando, con escenas realmente perturbadoras en las que quedaba manifiesto que una frase aparentemente inocente puede sugerir horrores mucho más terribles que una descripción explícita.

Por la noche juego Winson Green Prison, una partida sobre el movimiento sufragista en el Londres de 1908, donde salen temas muy interesantes. Sin embargo, el formato por escenas no me termina de enamorar. Sin embargo, resulta ser una buena partida para la reflexión.

Al acabar la partida, y dado que la mañana del viernes la iba a tener libre, salí tranquilamente a tomar un par de copas y retirarme a una hora razonable, a fin de estar descansado todo el resto de las jornadas, pues es importante dosificar y... no me lo creo ni yo.

Viernes

Creo que por primera vez en 14 años de TdN me salto un desayuno, y aunque a las 9 estaba técnicamente despierto y me podría haber apuntado a algo (¡la gran mejora de este año: poderse apuntar desde el móvil y sin hacer cola!), pero decido que no estaba en condiciones de jugar a rol, así que lo cambiamos por una de piscina, que con casi 40 grados es algo que se agradece mucho.

Llega la tarde y me apunto a la deliciosa partida Wilful Disregard, una partida de rol en vivo que, por escenas, explora las relaciones de pareja y los roles de género. De verdad, una partida muy bonita, también con espacio para la reflexión.

A la noche toca otra de rol en vivo, pero antes aprovecho para probar (y perder miserablemente) el 7 Wonders Duel, de cartas, que resulta estar bastante bien.

La partida nocturna es El último gran hermano, la de la foto, donde doy vida a un sujeto despreciable (de esos que en la realidad es mejor tener lejos, pero que en la ficción es divertido manejar. 

Hago constar también, que la resaca del jueves me dura durante todo el viernes, con lo que me siento ese día como un John McLane del rol.

Sábado

Por la maána, y habiendo dormido un poco mejor (4 horas en vez de 2) me voy a dirigir La sombra sobre el gato, mi partida cthulhuoidea de Blacksad, que me funciona bastante bien, a juzgar por las sorprendentemente altas valoraciones que me dan los jugadores.

Por la tarde, aunque no es lo más habitual, me voy a jugar algo de rol de mesa y pruebo con el Dungeon World, que tenía muchísimas ganas de probar. Y la verdad, decir que me encanta sería quedarme corto. Me declaro fan del sistema Powered by Apocalypse.

Llega la noche y dirijo mi vivo 7 años y un día, que tantas ganas tenía de hacer, y la partida se desarrolla muy bien, aunque en la postpartida uno de los jugadores demuestra que no entendió nada el espíritu de la partida, actuando, como jugador, de forma muy irresponsable, solo para "ganar" un vivo que desde el principio expliqué claramente que no iba de ganar o perder, sino de vivir una situación.

Me explico brevemente: la partida tiene una mecánica en la que por medio de tarjetas los jugadores pueden introducir elementos de trasfondo en la partida, y dar la tarjeta a quien quieran, pero a la vez, y como mecanismo de seguridad, había una regla mediante la cuál un jugador podía rechazar una trama y sacarla del vivo si por el motivo que fuera, le incomodaba que estuviera (que esto va de jugar a gusto). Y la forma de rechazar tramas era mediante unas monedas. Pues bien, uno de los jugadores, solo para ganar la moneda de marras (cuya única utilidad era evitar tener que jugar escenas incómodas), le dio a otra jugadora, que se supone que era su amiga, una tarjeta con la que sabía que ella sabía que se iba a sentir incómoda, solo para forzar que le diera las monedas (las que, insisto, ¡no tenían ninguna otra función dentro del juego!).

Domingo

Por la mañana, cuando ya es difícil encontrar jugadores vivos (el cansancio y la fiesta van haciendo estragos), encuentro a tres, a los que dirijo La centuria A, y se lo pasan como enanos, a pesar de los intentos de los dados por frustrar sus planes (aunque se redimieron con una pifia gorda del villano en el momento más crítico).

Por la tarde vuelve un clásico de mis partidas de rol en vivo, Lagoon Sticks, que sale bien (el reparto de jugadores ayudaba mucho), aunque con esta partida me da la sensación de que se le van viendo ya algunas costuras, pues no en vano es una que escribí en 2008.

Y para cerrar, por la noche jugamos una brevísima partida de ciencia ficción y acción Y todo por... amor, pero que dada la hora a la que empieza (casi la 1 de la mañana) acaba siendo muy cortita. De ahí, nuevamente, al Pepe John´s, a despedirme de Mollina. 

Y el resto ya lo sabéis.

lunes, 7 de agosto de 2017

El regreso desde las TdN 2017

Noto un vacío en el cuello.

Tras un viaje de 13 horas ya estoy en casa, con la sonrisa que deja haber pasado un fin de semana tan idílico como acostumbran a ser las Tierra de Nadie, ese pequeño oasis de felicidad y desconexión del mundo real que por nada en el mundo querría perderme.

El viaje de ida, muy parecido al del año pasado, fue la combinación de autobús (donde aproveché para terminar de escribir alguna de las partidas que llevaba)  hasta Madrid y ahí encontrarme con el amigo Javier, en cuyo coche hacíamos el trayecto hacia Mollina.

Esto es el miércoles y las jornadas empiezan el jueves, pero la idea es no pegarse la pechada el mismo día, así que la cosa es pernoctar, como de costumbre, en el Saydo, en lo que hace tiempo se convirtió en una extensión de las jornadas. A muchos efectos, las TdN empiezan el miércoles. Incluyendo la visita al Pepe John´s.

Entre miércoles noche y jueves mañana se va sucediendo el ritual de saludar a gente, y es increíble la ilusión que puede hacer encontrarte con gente con la que a lo mejor has coincidido 4 veces en toda tu vida y solo ves una vez al año, pero al asociarlas a un evento tan maravilloso, todo se rodea con un aura de buen rollo.

Nos saltamos las jornadas en sí y vamos a hoy, que a las 9 de la mañana tocaba coger el coche hasta Madrid, donde yo tenía que estar a las 16:05 para coger el tren, concretamente en Chamartín.

Durante el viaje vengo alternando las siestas con el visionado de capítulos de Gotham, y aunque es relativamente cómodo es largo (5 horas y pico), lo que hace que sea terriblemente aburrido, y la puntilla a eso la ponen los 15 minutos de espera en Abando para coger el Cercanías. En total 13 horas de viaje para volver desde el Ceulaj. Pero merece la pena, vaya si lo merece.

Me ahorraré mi panegírico a estas jornadas y la explicación de lo que suponen para mí, pues cualquiera que me conozca un poco ya lo sabe.

miércoles, 2 de agosto de 2017

A #TdN2017

Es el logo de un canal mexicano de TV, pero viene muy al hilo.

La esperada peregrinación de todos los años al Sur, a mi bien amado Ceulaj, empieza hoy. Las jornadas empiezan mañana, pero el plan es el ya clásico ir el día antes, pernoctar en un hotel de Mollina y así estar fresco el jueves, sin haberme pegado la paliza el mismo día.

Primero a Madrid en autobús, donde me recogerán en el coche con el que haré el resto del viaje. Y bueno, en el autobús aprovecharé para dar los últimos retoques a algunas de las partidas que llevo.

En fin, que quien me conozca sabe ya de sobra la ilusión que me hace siempre este viaje y lo que supone para mí, así que no me extiendo ya más.

lunes, 31 de julio de 2017

Testeando "7 años y un día"

El cartel de la película retocado para la partida.

Cuando vi la soberbia película "7 años" de Netflix, lo primero que pensé es "esto es una partida de rol en vivo", y me puse a darle vueltas sobre cómo hacerlo. Y el tema no era buscar la forma simple, pues casi se hace solo, ya que la situación que plantea da mucho juego (4 socios de una empresa deben decidir quién de ellos va a la cárcel para evitar ir todos), sino que quería darle alguna vuelta adicional, pero no en lo argumental (meter alienígenas, viajes en el tiempo o cosas así ya está muy visto), sino en lo narrativo.

Así que se me ocurrió una forma de que las tramas de los personajes y sus relaciones se fueran formando dinámicamente durante la partida, explorando algunas técnicas de la escuela más nórdica del rol en vivo y añadiendo algunas de mi cosecha, que no sabía cómo iban a resultar, y por eso quería hacer un pase previo, antes de lanzar a jornadas. Y la verdad es que el experimento, que bien podría haber sido un absoluto desastre, ha funcionado bastante bien, y aunque debo pulir un par de detalles, la cosa tiene forma. La idea, que yo sepa, es bastante original (no el hacer un vivo sobre esto, sino la forma de desarrollar las tramas), y se consigue una partida en la que es imposible que haya dos pases iguales, y que debería incluso ser rejugable. Veremos a ver en las TdN qué tal se me porta.

Es imprescindible, claro, y hoy he tenido el lujo de contar con ello, tener jugadores proactivos, y sobre todo que tengan muy claro el concepto del "play to lose", en el que esto no va de conseguir unos objetivos y resolver una trama, sino de ir creando una historia, usando cada jugador las herramientas que tenga... para putear a su propio personaje.