lunes, 29 de mayo de 2017

Lunes sin Ministerio

Pues esta puerta no es.

Los lunes eran menos lunes cuando había capítulo del Ministerio del Tiempo, mas esta tercera temporada habrá que cambiar el chip, pues los capítulos vendrán en jueves. Así que este lunes, huérfano de Ministerio, es el preludio a lo nuevo que viene.

¡Calentando motores con ilusión!

domingo, 28 de mayo de 2017

Fin de semana con... D&D

¿Quién me iba a decir que acabaría jugando a Dragonlance?

Sin más dilaciones, y a lo fácil, reseña del fin de semana. El viernes por la tarde al gimnasio y por la noche un rato a la lonja a estar de charleta y arreglar el mundo. El plan original era ir al cine, pero al no encontrar ninguna propuesta interesante, en eso quedó la cosa.

Sábado por la mañana una de no hacer nada y por la tarde juegos de mesa: el simpático y mucho más profundo de lo que parece Dungeon Petz, donde no consigo ganar. Por la noche cena, algo de charleta y a casa.

Domingo por la mañana un largo paseo antes de comer y por la tarde partida de rol, empezando campaña de... D&D. Sí, no es que me prodigue mucho con este clásico del rol, y creo que llevaba fácil 15 años sin jugar. Pero a veces hay que variar. 

Y más o menos eso es lo que ha dado de sí. Tranquilito.

sábado, 27 de mayo de 2017

Banda Sonora de "El señor de los anillos"

Me deja sin palabras.

Pese a decir, como acabo de decir, que me deja sin palabras, no puedo sino alabar este vídeo que me ha parecido fascinante, pues desgrana con un grado de detalle esta banda sonora, que si ya de antes me gustaba mucho, ahora me parece una verdadera obra de arte. Yo me quedaba en "suena bonito, me gusta", y esto me ha dejado clavado a la silla.

Y por si alguien se queda con ganas de más, aquí la segunda parte:

¡Ahora, a por el Retorno del Rey!

jueves, 25 de mayo de 2017

Demonios tus ojos

Ofelia creció.

No me voy a detener a hablar sobre la epatante belleza de Ivana Baquero (sí, la niña del Laberinto del Fauno), sobre la que podría tirarme hablando horas, pero tampoco podía no mencionarla, pues no es comentario frívolo, ya que es un elemento importante en la trama.

Esta película cuenta la historia de un cineasta (Eduardo Noriega, que no es Eduardo Noriega sino Julio Perillán, pero me pasé la película convencido de que era él, así que me referiré a él como "Eduardo Noriega"), acostumbrado a hacer lo que quiere con la vida de los demás, que un día viendo porno se encuentra con un vídeo de su hermana pequeña Aurora (Ivana Barquero), a la que hace mucho que no ve, y decide plantarse en España para visitarla. 

Noriega, que tiene una malsana obsesión con Aurora (y no me refiero a lo de desearla sexualmente, que eso si es una cosa entre adultos, no me voy a meter), tiene la feliz idea de instalar una cámara en su habitación para espiarla. Mientras duerme, mientras estudia, mientras se pasea en ropa interior por la casa, se lo monta con su novio... y llámenme mojigato, pero eso de instalar cámaras ocultas en habitaciones ajenas, me parece feo.

Ahí hay una historia turbulenta de que si incesto, que si no (no nos vamos a poner aquí a contar la película entera), que obviamente tiene sus consecuencias. A ver, insisto en que a mí me parece bien que si son mayorcitos hagan lo que quieran, pero hay que admitir que socialmente es un marrón, y que no todo el mundo lo ve igual. Y eso se muestra en la película.

Como ya dije, no me voy a poner a contar el argumento, por una parte por no andar con spoilers, y por otra porque es una de esa películas que, lo voy a confesar, no he sido capaz de entender. Es decir, la historia se va siguiendo bien, pero con la escena final y su alusión a cierta película, así como el hirsuto regalo que uno de los personajes recibe en un sobre (y esto ni tan mal), me quedé con la cara de "¿me lo expliquen?".

Sin embargo, para mí el verdadero giro de guión fue ver en los créditos que el protagonista no fuera Eduardo Noriega.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Sobre Manchester... ¿United?

Ser idiota: definición gráfica.

El otro día se cometió un grave atentado en Manchester, en el que perdieron la vida varias personas. Calificaciones sobre los hechos las voy a omitir, pues no son objeto de esta entrada. Esto va para valorar el vídeo de arriba, en el que el presentador de "El Cascabel", Antonio Jiménez, consigue caer tan bajo que hace que Francisco Marhuenda parezca una persona razonable.

La cosa, que se puede ver en el vídeo, es la siguiente:al principio le dan la noticia y pregunta si el sitio donde se ha cometido el atentado es el estadio del Manchester o uno de conciertos, a lo que el corresponsal pasa de la pregunta y le empieza a contar que no se sabe muy bien si bomba, tiroteos o qué. Entonces Antonio Jiménez vuelve a la carga, y empieza a decir decir "a los que somos futboleros nos interesa saber". El corresponsal se queda con cara de "no me creo que me esté preguntando eso" y Marhuenda interviene para decirle "hombre, hay cosas más importantes del fútbol", pero Jiménez insiste en que "el fútbol es lo más grande, y sobre todo el Real Madrid".

¿Cómo calificar a semejante sujeto? Que en primera instancia lo primero que se te ocurra sea preguntar si es el estadio del Manchester United puede ser una metedura de pata más o menos perdonable. Que sigas erre que erre con el tema empieza a dar muestras de imbecilidad. Que te señalen tu error y tu respuesta sea "el fútbol es lo más importante" es síntoma inequívoco de que algo no te funciona bien en la cabeza. Tanto si ha sido por soltarla sin pensar, como si ha sido algo meditado ("voy a soltar esta gracieta, que quedará genial") me parece, por ser suave, de una torpeza periodística brutal, incluso poniéndome en la cabeza del perfil habitual de espectador de TV13.

Arriba queda, pues, el vídeo. Cada cuál que opine lo que considere oportuno.

martes, 23 de mayo de 2017

De excursión con el trabajo

Con más gente, pero sin caballos.

Ayer tocaba romper un poco la rutina de expedientes y despachos para salir un poco al aire libre y hacer "trabajo de campo". Esto es debido a que en la sección en la que trabajo llevamos, entre otras cosas, el control de los centros de inclusión (para los rezagados, hace tiempo que no llevamos la RGI, para los muy rezagados, hace casi 10 años que dejé de ser abogado) y estamos en temporada de visitas a centros, para inspeccionarlos in situ, poner caras a los nombres y ver cómo funcionan. Y ayer me tocó unirme al grupo de inspección (trabajadores sociales, jefes y un par de administrativos).

Tocó, pues, subir primero a Santutxu, donde nos enseñaron un centro residencial y uno de día, nos explicaron las labores de la asociación, el funcionamiento de los centros, las instalaciones... cosas que está bien ver, pues permite tener otra visión más allá del Word y el Excel en la cuál a veces los usuarios acaban siendo solo líneas en un programa informático y los centros de inclusión códigos en una hoja de cálculo. No es que conocer los centros me vaya a hacer desempeñar mejor o peor mi trabajo, pero me sirve para saber un poco en qué se materializa.

De Santutxu nos fuimos a la famosa calle Cortes, donde proseguía la ruta, con el taller ocupacional donde los usuarios aprendían a hacer cosas, como arreglar bicicletas (que nadie piense cosas raras, estas entidades no tienen ningún ánimo de lucro), y una vez hecha la visita, recorrimos toda la calle Cortes para volver a la oficina en Zabalburu. Creo que era la primera vez que transitaba esa calle y me da que la última. Bilbao tiene muy poquitas zonas que me desasosieguen, y la calle Cortes consiguió ser una de ellas. Que a las 12 del mediodía y en un grupo de 20, bien, pero de noche... ahí no me meto ni borracho.

lunes, 22 de mayo de 2017

Noche de Venganza

Traducirlo por algo que tuviera que ver con el título original y la película estaba de más.

Una película de Liam Neeson sin Liam Neeson, una película de acción, malos muy malos y muchos tiros, que de haberse hecho en los 90 la habría protagonizado Wesley Snipes.

Noche de Venganza (aunque nadie se vengue de nadie) es una película sobre policías corruptos (o de bomberos corruptos, a juzgar por algunas ideas que tienen algunos de los personajes) en la que el robo de un gran alijo de droga y el secuestro del hijo de un policía son las causas que desembocan el caos en un casino de las vegas, con todos y cada uno de los clichés del género, incluido el de que los personajes sean todos idiotas.

Creo que no hay una sola decisión que tomen los personajes principales que tenga el más mínimo sentido. Desde dejar 25 kilos de cocaína y una pistola por ahí tirados, donde los puede coger cualquiera, a dejar esa droga en una taquilla, donde puede cogerla cualquiera, a intentar hacer pasar 25 kilos de azúcar por cocaína. O cuando tienes que irte rápidamente del casino sin que te maten, desde el vestíbulo principal, meterte a la cocina y el garaje para que puedan perseguirte en condiciones, no sea que yéndote por la puerta principal y llena de testigos puedas salir a la calle. O cuando sabes quién es el malo, a tu espalda y armado, en vez de llegar a comisaría y detenerlo... ¡haz que descubra que le has pillado! O una que me encantó: somos una enfermera altamente cualificada y un adolescente asustado. Tenemos un herido de bala, que la enfermera vaya a pedir ayuda mientras el chaval evita que se les muera el paciente. ¡Bravo!

No llega a niveles de Flashforward, pero sí que por momentos cae en el ridículo. Escenas muy chulas de acción, que a pesar de su nula credibilidad (algunos deus exes, además de imposibles son excesivamente predecibles) son divertidas, pues esto al fin y al cabo no busca otra cosa que ser una película de acción a base de clichés. Y en ese contexto, pues entretiene.

domingo, 21 de mayo de 2017

Fin de semana: empieza la temporada de playa

Foto a traición.

Vuelve el calor, y eso suele implicar excursiones a la playa. Pero ya que estamos, hablaré del fin de semana, como suele ser habitual los domingos a esta hora.

El viernes al salir del trabajo unas pizzas antes de la partida, pues habíamos quedado pronto para seguir con la campaña e Vampiro: Edad Oscura, la cuál llevaba ya tiempo abandonada. Al acabar, me doy un garbeo hasta el Zubiarte, con el ánimo de ver la decepcionante Alien Covenant, de la que ya hablé aquí ayer.

Sábado día de excursión, en Castro, con paseo por el puerto, comer hamburguesa, siesta, paseo por la playa, helado... todo muy estresante y agotador. Bueno, algo cansado sí, que al volver a Bilbao me retiro y dedico un par de horillas al Civilization VI.

Domingo día de andar y cine. Después de comer me acerco, vía metro, a Max Ocio, para acabar viendo Noche de Venzagnza (ya la reseñaré, como suelo hacer) y para volver me pego el paseo, que no es para tanto. Hora y media después de salir de allí ya estoy en la lonja, donde jugamos juegos de mesa ligeros, Secret Hitler y Time´s Up, antes de recoger el chiringuito y tocar retirada. Mañana es día de labor.

sábado, 20 de mayo de 2017

Alien Covenant

El Guernica de H.R. Giger.

Secuela de Prometheus, que a si vez es precuela de Alien: El Octavo Pasajero, Alien Covenant es otro fallido intento cinematográfico de expandir el unverso de los xenomorfos y la poderosa corporación Weyland Yutani.

Y es fallida, entre otras cosas, porque no sabe a lo que juega. Cuando en 1979 Ridley Scott sacaba la primera película de la franquicia, daba una interesante perspectiva al cine de terror, que en su secuela Aliens, sentaba un precedente para el cine de acción. Aquí intenta tocar un poco de cada palo, intentando irse además por lo filosófico, quedando un refrito extraño que no se decanta por un lado ni por el otro, y lo que es peor, no consigue captar el interés porque además a ratos es aburrida. Y encima tampoco consigue captarlo porque la mayoría de los personajes, sosos y planos (si acaso se salva Tennesee, al que con el cliché de cowboy espacial tratan de dar un poco de personalidad), importan una mierda, y su inminente muerte horrible se convierte en un acto de mero trámite.

Pero es que además la suspensión de la incredulidad baila hasta caerse, y si ya a Prometheus se le criticaba la estupidez de los protagonistas, aquí tenemos una película que directamente va de gente que se merece lo que le pase. "Oh, un planeta desconocido, salgamos sin protección, a pisar y toquetear todo, a manos desnudas". En serio, creo que salvo frotarse los genitales contra un árbol, hacen todo lo que NO hay que hacer.  

Eso, unido a un villano que más que interesante es cansino (con detalles, además, que supuestamente dan personalidad y solo resultan absurdos, como ese sintético al que le crece el pelo hasta hacerse grunge) convierte este experimento en una película a evitar, y que más allá de intentar ahondar un poco más en los orígenes de la saga, aporta muy poquito. Y ni siquiera eso, pues resulta ser completamente irrespetuosa con sus propias reglas (tiempo de gestación de un xenomorfo: arbitrario y aleatorio) y si ya de por sí el puzzle encajaba mal, con eso termina de volcar la mesa y tirarlo todo por el suelo.

Se medio salva en algunas escenas que parecen homenajear a las películas clásicas de Alien, pero en cuanto se desvía de ahí... agua. Sigourney Weaver debe de estar llorando en una esquina. Eso, o acariciando su gato mientras ríe.

Y digo yo, que puestos a hacerla mala, al menos Ridley Scott se podría haber molestado en hacerla entretenida. 

viernes, 19 de mayo de 2017

La guerra de los pájaros

En el país donde todo mata.

Antes de empezar debo empezar diciendo que este texto no es mío, sino del tuitero @Kokarro, que lo publicó aquí, pero me pareció tan genial que me he visto obligado a recopilarlo de forma que sea más fácil de leer, y así compartirlo con el mundo.

¿Os sabéis la de cuando en 1932 Australia le declaró la guerra a unos pájaros, Y PERDIÓ? 

Yo ya os conozco, y queréis que empiece hablando de los pájaros, pero antes os tengo que contar toda esa movida del contexto histórico. La historia empieza con el final de la Primera Guerra Mundial, que es como la segunda pero no en plan de que Spielberg te haga una peli.

Tras la guerra, el gobierno australiano dio a muchos veteranos tierras en el oeste de Australia para que tuvieran su granja de Pin y Pon. Suena muy bien, pero en la mayoría de casos tener tierras ahí era como cuando por Navidad te regalan calzoncillos, porque era un páramo. ¿Sabéis qué era una puta mierda también? La Gran Depresión del 29. El Gobierno les dijo a los granjeros de ahí que tenían que plantar trigo. Suculento y delicioso trigo. Pero vamos que da igual porque a estos tíos les prometieron unos subsidios que no llegaban nunca. De momento el gobierno te ha dado unas tierras que no las querrías ni para tu peor enemigo, te fuerza a plantar trigo, y luego no te paga. 

Y entonces... LLEGARON. 20.000 EMÚES, CHAVALES, CON HAMBRE EN LA MIRADA, Y CRUELDAD EN EL CORAZÓN.


Nota para los despistados: el emú es el de la izquierda. Es como un avestruz pero como que además es una mente militar brillante.

Aparte de que eran VEINTEMIL, hay otro problema: los emúes no comen en plan como tu prima, la que mancha un poco el plato y ya está llena. Iban por ahí devorando todo a su paso, y cargándose las cosechas de mierda en las tierras de mierda de estos pobres veteranos. 

Un comité de granjeros decidió, porque eran veteranos y les sonaba todavía lo de la guerra, que había que llamar AL MINISTERIO DE DEFENSA. Fueron a donde Sir George Pearce, Ministro de Defensa de la época, y le dijeron que tenían un plan: AMETRALLADORAS.


George Pearce, que es este señor de la foto, les dijo que sonaba bien el tema, y llegaron a un acuerdo:

Les dijo que no les iba a dar ametralladoras a los granjeros (lo cual tal vez hubiera sido mejor) y las usarían soldados. Los granjeros les darían casa y comida y pagarían la munición. 

A estas alturas, sí a todo porque los emúes se habían aliado con LOS CONEJOS. ¿Cómo? Pues muy fácil. Al pasearse con sus 40.000 patazas, se cargaban vallas que daban paso a los conejos, que atacaban en plan Blitzkrieg. Pearce, infeliz de él, daba por hecho que los emúes serían un blanco fácil, porque no había mirado a los ojos a esa horda de la destrucción.


Incluso contrataron a un camarógrafo para que grabase la ESPECTACULAR VICTORIA.


Pensaban que así se anotarían un tanto como salvadores de los granjeros, pero ya os he adelantado que de eso nanay. La operación militar empezó el 2 de noviembre de 1932 a cargo del Mayor Meredith de la 7.ª Batería Pesada de la Real Artillería Australiana. Los medios además dijeron que el cuerpo de Caballería australiano quería a los emúes para DECORAR SUS CASCOS, en plan trofeo de guerra. Total, que el 2 de noviembre se divisa una bandada de unos 50 pájaros infernales, ahí, acechando, o haciendo movidas de pájaro. 

Los australianos intentaron una emboscada, entre militares y granjeros, pero fueron detectados. Claro, las ametralladoras de entonces tenían bastante poco rango, no te podías poner a disparar desde Perth, tenías que estar cerquita. Y dispararon y fallaron trágicamente, y dieron a dos o tres. El resto se convirtieron en un huracán de plumas y se dispersaron. 

Los australianos, que no esperaban tácticas de distracción tan avanzadas, se pasaron el resto del día buscando emúes, y mataron a 12. Es un buen momento para recordaros que hablamos de 20.000 emúes, y además los militares contaban con 10.000 balas. Mal calculado ya de base. Total, que el día que estrenaban ametralladora se cargan a menos de una veintena de emúes. Las pérdidas de virginidad suelen ser así.
Aquí, las declaraciones de un soldado tras sentir en su propia carne el terror que inspiraba la superioridad Emú.


Los australianos, tras su humillante despliegue inicial, sacaron su ARMA SECRETA: CAMIONES CON AMETRALLADORAS. Claro, el plan en tu mente y en la mía es de puta madre, tú ahí al más puro estilo Mad Max ametrallando emúes mientras suena Sabaton. 

El tema es que los emúes ERAN MÁS RÁPIDOS QUE LOS CAMIONES, eso y que la suspensión hacía que dispararan en plan Michael J. Fox. 

No sólo eso: de entre las filas emú se alzó un mártir que tras ser atropellado quedó atascado en el camión y este se CHOCÓ CONTRA UNA VALLA. Para más risotada, un detalle es que en los informes oficiales del Mayor Meredith este destacó que los australianos no sufrieron bajas. Para el 8 de noviembre habían gastado 2500 de sus 10000 balas, y mataron 200 emúes. Yo soy de letras, pero son un porrón de balas por bicho. El Mayor Meredith pronto vio que los emúes eran un enemigo formidable. ¿Os acordáis del mártir del camión? En su cadaver había cinco balas. El Mayor Meredith dijo lo siguiente sobre los emúes, diciendo que eran COMO TANQUES PERO EN PÁJARO.




¿Sabéis qué pasó al final? Que tocó época de cosecha de lo poco que habían dejado sin comerse los emúes, y ya no quedaba trigo. Tras su victoria total, se dispersaron como una neblina misteriosa, y se marcharon por ahí, a reproducirse y parecer dinosaurios. 

Los granjeros volvieron a pedir ayuda militar en 1934, 1943 y 1948, pero se rechazó porque el ejército vio que el enemigo era imparable. En 1934, en 6 meses los granjeros mataron más de 57.000 emúes.


Pero incluso así, en este mapa veis en rojo las zonas de Australia que siguen llenas de emúes. La conquista es casi total.

Además, el emú es junto con el canguro EL ANIMAL NACIONAL DE AUSTRALIA, lo cual deja bien claro quién es el dueño de la nación realmente. Quiero terminar este hilo dedicándoselo a las más de 57.000 víctimas del genocidio emú, asesinadas por el colonialismo. Never forget.